MUSEO INEXISTENTE EN EL CENTRO POMPIDOU

Una exposición invisible

Entre su «parking» en el sótano y su laberinto en el piso más alto, el visitante buscará en vano una obra exponible en la instalación gigante que Daniel Buren presenta en el Centro Pompidou de París.

La obra reside en la propia disposición de los lugares, su dispositivo arquitectural, en un espacio de más de 2.300 m2. En particular su red laberíntica en el piso sexto, un conjunto de celdas de 6m x 6m comunicadas entre sí.

En total, 70 «cabañas divididas», como las llama el autor de las célebres columnas del Palais-Royal de París. Ninguna de ellas se parece a la otra y el conjunto forma una suerte de paseo encantado, jugando con las perspectivas y con la ilusión.

Paredes, tabiques amovibles horadados por figuras geométricas (cuadrados, rombos, círculos), enrejados, espejos gigantes que reflejan las rayas grises y blancas del suelo, el color del cielo raso o una superficie bicolor: Buren juega con nuestra percepción del espacio.

Se sale de una «cabaña» vacía para verse, a través de una sucesión de marcos de puerta superpuestos como muñecas rusas, en un espejo situado a más de 20 metros. Se rodea la habitación y el ojo derecho percibe una pared amarilla, mientras el izquierdo ve una roja fucsia.

Alternancia de espacios vacíos y llenos, de colores vivos y neutros, todo el espacio está cuadriculado como los juegos de damas o de ajedrez, que recuerdan, bajo la apariencia lúdica, que es esta trama lo que es esencial, se la encuentre en una tela, en una obra de arte primitivo o en la arquitectura de una mansión del Renacimiento.

Buren no sería Buren sin el elemento que es una constante de su obra desde que en los años 60, asociado en la sigla «BMPT» a los pintores Olivier Mosset, Michel Parmentier y Niele Toroni, optó por la repetición sistemática de un mismo motivo. Para el caso, franjas alternadas blancas y de color que evocan las telas de las hamacas o los toldos.

Buren hizo de ellas un uso inmoderado, poniendo rayas verticales u oblicuas a todo tipo de soportes: paredes, puertas, carteles, pilares, escaleras, trenes, veleros o chalecos para los guardianes de museos.

Une pieza de tela rayada de 200 m2 que deseaba colgar en 1971 en medio de la espiral del Museo Musée Guggenheim de Nueva York fue censurada a pedido de un puñado de artistas.

Pero logró imponer su firma tapizando de papel rayado los cimacios en los que estaban colgadas las obras de otros artistas en la Documenta V de Kassel (Alemania) en 1971.

Su obra más célebre «Les Deux Plateaux» (1985-1986), instalada en el patio de honor del Palais-Royal de París, más conocida con el nombre de «Columnas de Buren», fue objeto de una polémica que sobrepasó las fronteras de Francia. El León de Oro que obtuvo en la Bienal de Venecia en 1986 coronó la celebridad del turbulento artista, nacido en 1938 en Boulogne-Billancourt (periferia de París).

Por lo demás ¿No son rayas también las que delimitan los espacios de estacionamiento en un parking? Que nadie se asombre, Daniel Buren organizó en el primer subsuelo del Centro Pompidou, visible desde el vestíbulo de recepción, un parking para 15 vehículos. *

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