Sidney y Lyon

Dos próximas bienales

La Bienal de Sidney del 2000 es la primera en inaugurarse. La fecha marcada es el 26 de mayo y se prolongará hasta el 30 de julio. Tiene rasgos que la singularizan. En primer lugar es gratuita, luego, apuesta a una vanguardia exigente y en tercer lugar es una síntesis de lo mejor de las demás. Casi podría afirmarse que se anuncia como una bienal de bienales. Es relativamente pequeña. Fueron elegidos 49 artistas (casi todas las demás trepan hasta doscientos participantes) de apenas 23 países (sus colegas no bajan del medio centenar) y transcurre durante 66 días (en general se mantienen tres meses). Las obras estarán repartidas por el Museo de Arte Contemporáneo, Galería de Arte de Nueva Gales del Sur, Opera de Sidney, Casa de Gobierno, Artspace y Object Galeries at Customs House.

Los artistas son, en general, muy conocidos aunque no se informa si las obras también lo son. La decana es la Louise Bourgeois, esa artista franco-estadounidense, huésped habitual de los encuentros internacionales desde hace poco, aunque ya tiene 87 años trabaja con energía y fresca imaginación. Yoko Ono, que en la pasada temporada sacudiera Montevideo con sus instalaciones, es otra personalidad convocada. Los videastas estadounidenses Bruce Nauman y Gary Hill, el belga Luc Tuymans, el escultor español Juan Muñoz, los rusos Ilya & Emilia Kabakov, el canadiense Stan Douglas, un videasta de enorme talento, la francesa Sophie Calle, la holandesa Marlene Dumas, pero nacida en Africa del Sur donde hizo su formación para pasar a radicarse en Amsterdan en 1972, la ascendente italiana Vanessa Beecroft, los alemanes Sigmar Polke y Gerhard Richter, la suiza Pipilotti Rist, la japonesa-estadounidense Mariko Mori, la iraní-estadounidense Shirin Neshat, una de las revelaciones de la última bienal véneta, y numerosos artistas locales entre los que se cuenta Tracy Moffat que ha sabido imponerse en los certámenes mundiales. Hay dos congoleses (Bodys Isek y Kingelez) uno de Mali (Seydou Keita), un filipino (Sanggawa), uno de Ucrania (Boris Mikhailov), un chino-estadounidense (Cai Guo-Qiang), el coreano Suknam Yun, el inglés Gillian Wearing, la brasilreña Adriana Varejao, uno de Nueva Zelandia (Bill Hammond) y otro de Japón (Yayoi Kusama). Si el viaje a Australia no fuera tan largo y cansador, habría que pensar en darse una vuelta por esta nueva edición de la Bienal de Sydney. En el Festival de Películas se presentará Matthew Barney por Estados Unidos.

Bienal de Lyon. Con el título Compartiendo exotismos la V Bienal de Lyon se propone una mirada simultánea sobre el arte del mundo. Confrontará objetos provenientes de culturas muy alejadas entre sí que son el resultado de actividades, ritos y funcionamientos próximos. Asociar el arte religioso del mundo y el arte occidental actual, superar los antagonismos culturales aparentes, aproximar lo que se parece sin olvidar lo que lo distingue, restituir la increíble libertad de empleo formal, signos y poéticas a la escala planetaria es el proyecto artístico de esta edición lyonesa.

Los curadores Jean-Hubert Martin, Thierry Prat y Thierry Raspail reflexionan sobre el lento proceso histórico que condujo al nacimiento de las naciones y que contribuyó, en el curso de los tiempos modernos del siglo XVI al XVII, a exacerbar los particularismos de la cultura. Las culturas fueron fabricadas sobre la moda de la especificidad y los particularismos. El fin del siglo XX, con la globalización, aprehende sin embargo el mundo en términos de equivalencias culturales en mestizaje. La igualdad y el intercambio de culturas es el compromiso del tercer milenio. Es la hora de redefinir la obra de arte, el proceso y la forma, tal como los que la piensan, la practican y la producen en sus diferencias todos los agentes culturales próximos y lejanos, del norte y del sur. Particularismos y simbiosis, y porque siempre hay un exotismo para el otro, esta Bienal se llama Compartiendo exotismos.

En razón de la gran diversidad de obras, la V Bienal, a diferencia de las anteriores, ofrecerá al público un recorrido muy acotado permitiendo la asociación y la apropiación de las obras en torno a temáticas generales. Así, reencontrará un gran número de rótulos tales como el fuego, el ídolo, la adivinación, el otro, el fantasma, el sueño, la piel, etc. Las obras contemporáneas estarán referidas a objetos-guías tradicionales, por ejemplo, los mapas de las islas Marshall, los bustos topográficos, objetos rituales, trajes. Una escenografía acompañada de leyendas y películas permitirá una mirada igualmente documental, pero es la estética y la asociación poética que serán el factor imaginario. Aborígenes de Australia, guineanos, maoríes o plásticos europeos, todos artistas invitados a crear obras mirándose unos a los otros. Algunos nombres se conocen. El belga Jan Fabre, el japonés Miran Fukuda, los franceses Bertrand Lavier y Jean-Sylvain Bieth, la india Ravinder G. Reddy, los chinos Wenda Gu y Chen Chieh-Jen, el argentino Sergio Vega, el beninense Georges Adéagbo, el alemán Andreas Dettloff y de Africa del Sur, Jane Alexander. Todo estará listo para la inauguración del 25 de junio. Si no se comete el equívoco elegante de Les magiciens de la terre, la cita parece imperdible.

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