Si no los ves, quedás Orsai

Volvió la impecable propuesta de «Orsai» por la señal de TyC. Y debe festejarse por varias razones: por la agudeza reflexiva de Gonzalo Bonadeo, por las irreverencias verbales de Roberto Pettinato y por el desparpajo de Gillespi.

El dúo causó sensación en la renovación que, hacia mediados de los ochenta, se produjo en la televisión argentina.

Gonzalo Bonadeo, al que muchos reconocen su valía por su estupendo y finalizado segmento Cara y Ceca, es probablemente uno de los periodistas deportivos más rigurosos, serios e implacables de la vecina orilla.

De esos que no abundan: arrancó siendo uno de los miembros de la troupe de la primera época (tal vez la mejor) de Videomatch y Ritmo de la Noche y, al retirarse junto a su hoy productor Daniel Jacubowicz, convocaron al ex saxofonista de Sumo, Roberto Pettinato, quien venía de efectuar una experiencia singular en España con el grupo Pachuco Cadáver (encontrarse con ese único y espléndido disco supondría una rareza), para fundar el insolente, lúcido y lúdico Orsai.

El segmento se convirtió en un suceso impresionante –en tanto incidencia popular– junto a otros segmentos televisivos irreverentes tales como Fax (el inolvidable primer paso de Nicolás Reppetto, tal vez su mejor performance en la pantalla chica a la fecha) y, ahora, después de varios años de separación (Pettinato, mientras tanto, logró despegar solo en la madrugada con aquel impecable Duro de Acostar, que más tarde mal copiaron algunos en el ámbito local), el dúo vuelve a complementarse en forma regocijante de lunes a viernes a las 23 por la señal de TyC.

Orsai es la mezcla de la inteligencia mordaz y la producción informativa de Bonadeo (quien sabe dosificar sus dardos adjetivales entre lo estrictamente deportivo y una aguda lectura del entorno social y/o la realidad inmediata) y, por supuesto, las acrobacias verbales, frontalmente humorísticas, de Pettinato. Y lo mejor: los personajes de Petti, especialmente el «Gato de Verdaguer», el informativista incisivo de «Easy Money» o el veterano «Don Julio».

Al dúo protagónico, pues, se le suma Gillespi (quien ya había trabajado en la anterior época de Orsai, en Duro de Acostar como director musical de la banda que hacía unos covers espléndidos y en Cara y Ceca) como el inefable Aníbal Hugo: sus intervenciones –nunca se lo ve, aunque su peculiar modo discursivo acompañado de imágenes es decididamente descacharrante– enriquecen notablemente una propuesta diferente, nunca retórica, fresca, que merece verse y disfrutarse. Nada más relajante que este dúo, casi trío que si no los ves, sí señor, quedás en Orsai. *

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