Marcados por el blues
El blues, como forma musical de profundas conexiones espirituales, no es algo fácil de practicar en nuestro medio. A mediados de los ochenta, en pleno boom del blues, se podían encontrar decenas de bandas, de las cuales son muy pocas las que pudieron sobrevivir, lo que habla de las dificultades para sus cultores. Daniel Frappola y Pablo Traberzo son dos de los guitarristas más reconocibles que tenemos, dueños de la verdadera raigambre blusera y esta noche se aprestan a confirmarlo en la Sala Zitarrosa. Este concierto coincide con la edición de Marcados por el Blues, el disco compartido que por estos días aparece en nuestro mercado.
Daniel Frappola tiene diez años de carrera junto a Alive, en tanto que Pablo Traberzo también conoce del trabajo incansable de tocar como forma de imponer un género que por estos tiempos goza de buena salud en todo el mundo. Son imborrables los recuerdos surgidos a partir de las presentaciones de BB King y Buddy Guy en Montevideo, dos de los más referenciales ejemplos del mejor blues. Y más allá de las dificultades de todo orden que se puedan presentar en un medio como el nuestro, tanto Frappola como Traberzo se juegan por hacer lo que más les gusta: tocar su música. Consultados sobre las mayores influencias que tienen como músicos, el primero reconoce que «fue Steve Ray Vaughan, pero lo cierto es que siempre escuché de todo», en tanto que el segundo observa que «no sé si es una cuestión de generación o qué, pero veo que en el caso de algunos guitarristas como Juan Faccini (El Conde) la influencia de ellos es Jeff Beck, Eric Clapton, Jimmi Page. Las generaciones posteriores son más influenciadas por Johnny Winter o Vaughan, gente un poco más contemporánea».
La práctica del blues tiene mucho que ver con una tarea estrictamente arqueológica. No podemos olvidar tampoco la fuerte impronta de Led Zeppelin. «El primer blues que yo escuché fue algo de Zeppelin y a partir de ahí mi cabeza se fue para otros lados, pero fueron ellos los primeros en plantar la semilla», reconoce Traberzo.
La guitarra es el instrumento más reconocible al momento de identificar al blues como género musical, instrumento que junto a la armónica ha sido desde siempre elemento indivisible de la sonoridad blusera. La relación entre ella y algunos músicos es casi carnal. «Yo paso muchas horas tocando», dice Frappola, a pesar de que el blues como género es un fenómeno poco popular en nuestro país.
Recordemos que tras la explosión del movimiento rockero posdictadura, el blues permaneció en la trastienda del movimiento. Sobre ello Traberzo sostiene que «hay que trabajar y moverse mucho, tratando de captar la atención del público. Cuando surgió toda la movida, el problema era conseguir los discos. No llegaban tan rápidamente como ahora. Además, no es una música que resulte fácil de digerir a primer oído, a diferencia de la música de MTV, que te podrá gustar o no, pero no te reclama una mayor atención. Por otro lado los medios apuestan a idiotizar a la gente, que consuma las cosas sin pensar mucho y el blues es todo lo contrario. Entonces es difícil hacerlo entrar en un mercado que ya está estructurado de esa forma. La gente que consume blues es gente que piensa de otra manera y por otro lado, es difícil hacerla salir de su casa».
Hay que tener en cuenta también que otra de las complejidades que presenta el blues es la forma en que se puede conectar con esa espiritualidad que es su marca de fábrica. Frappola sostiene que es una cosa un poco complicada «porque no es algo con lo cual nacemos. El proceso de asimilación es largo y por ahí terminamos de madurar como músicos a los cuarenta años. Sería distinto si hubiéramos nacido en Estados Unidos o Inglaterra donde hay toda una tradición».
Esta noche y con Marcados por el Blues, su disco compartido bajo el brazo, los dos estarán buscando acordes perdidos en la Zitarrosa. Alive, la banda que acompaña a Daniel Frappola está conformada por Pablo Alba en el bajo y Gastón Vitale en la batería, en tanto que Adrián Hernández en guitarra y Aníbal Hernández en batería son quienes acompañan a Pablo Traberzo. *
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