PERGOLINI, DE LA PUENTE Y DI NATALE

El regreso de CQC

Pero ya junto a sus muchachos terribles en señal de aire, el programa es disfrutable a más no poder.

Aun cuando ya no estén dos de los históricos de CQC (Andy Kutneszoff, quien fue el encargado de dirigir las dos ediciones del reality-show «El Bar» y Daniel Tognetti, uno de los conductores de los excelentes periodístico de investigación «Punto. Doc»), el eje del segmento televisivo no perdió su eje: tratar la producción informativa de una forma tan insolente, tan sofocadora, que sus conductores se colocan al filo de enredos complejos y de líos difíciles de sortear.

Lo cierto es que CQC mantiene el formato que lo vio nacer: el trío en la mesa con sus trajes oscuros (Mario Pergolini, Eduardo de la Puente y Juan Di Natale) que evocan a los «perros de la calle» de Quentin Tarantino y que lastiman, sin piedad, con un humor sardónico, que ya hizo pegar el grito en el cielo a Georgina Barbarrosa (la actriz que devino conductora de un programa de chismes para atontar y aturdir las tardes) y a la analista política Liliana López Foresi (conductora del segmento «La Persona Indicada» en la señal de Plus satelital) y, desde luego, a prácticamente toda la clase política.

Quien no vea en los contenidos de CQC el formato de un programa humorístico con virajes noir, eso sí, tendrá que cambiar de canal. Pergolini ha vuelto con mayor decisión y fluidez frente a las cámaras y, la actual coyuntura social de la vecina orilla, potencia con mayor ahínco sus travesuras: colocar el dedo en la llaga de una sociedad acorralada y desesperanzada y lo seguirá haciendo hasta que pase el temblor, dirían los Soda Stereo.

Pergolini ha confesado que no busca reírse de la población, sino de aquellos que han «abusado de nosotros». Es cierto: el trío con sus contrapuntos verbales, sus comentarios de la cholulez o de los quehaceres de la clase política son altamente regocijantes.

Llaman a la risa, tal vez a una risa patética en un país en caída libre. Pero allí están los muchachos de los trajes oscuros para advertir que hay cosas que ya no funcionan, que la corrupción está a la vuelta de tu casa y que la farándula sigue actuando como en los viejos tiempos de la convertibilidad y de la pizza con champán. Brillantes. *

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