LOS CINCUENTA AÑOS DE CAHIERS DU CINEMA

Medio siglo de cine

El ciclo reúne una serie de filmes paradigmáticos, realizados por gente que en uno u otro momento estuvo vinculada a la revista o fue apoyada por ella. Jean Luc Godard, François Truffaut, Eric Rohmer y Olivier Assayas escribieron en sus páginas La selección fue hecha, efectivamente, por integrantes de la redacción de la revista, en una suerte de autohomenaje o más estrictamente de homenaje a sus predecesores. La muestra llega en copias nuevas y en excelentes restauraciones, gracias a los buenos oficios del Bureau Cinéma de París y el Servicio Cultural de la Embajada de Francia en Montevideo.

En el correr del último medio siglo, la revista parisina Cahiers du Cinéma constituyó un significativo espacio para la crítica, el ensayo y la reflexión sobre el cine, del cual provino posteriormente un importante número de realizadores, incluyendo varios de los más notorios de la Nouvelle Vague.

En los años cincuenta, esa gente pudo llamarse Jean-Luc Godard, François Truffaut, Claude Chabrol, Jacques Rivette, Pierre Kast, Jacques Doniol Valcroze, Eric Rohmer. Casi todos absorbieron el magisterio del tempranamente desaparecido André Bazin, amaron al cine norteamericano, lo opusieron al academicismo de la producción francesa tradicional (a la que desestimaron, convirtiendo la palabra qualité en un término peyorativo) y enarbolaron la pancarta del «cine de autor». Reivindicaron un carácter personal y creativo para los filmes de gente que otros críticos solían desestimar como «meros artesanos» (Raoul Walsh, Otto Preminger, Howard Hawks, incluso Alfred Hitchcock).

Fueron quizás algo injustos con ciertos cineastas «de prestigio» (por ejemplo William Wyler), pero tuvieron en cambio una considerable perspicacia para rescatar lo más rescatable de su propio cine (en primer lugar Jean Renoir pero también Jacques Becker y Robert Bresson, por ejemplo), al tiempo que ponían en su sitio o un poco más abajo a Carné, Duvivier y Autant-Lara.

Ciertamente se hicieron odiar (Autant-Lara nunca perdonaría a Truffaut sus desconsideraciones en el famoso ensayo Una cierta tendencia del cine francés), pero cuando ocuparon el sillón del director fue difícil librarse de ellos. Hacia fines de los cincuenta, los jóvenes Godard, Truffaut o Chabrol estaban haciendo Sin aliento, Los cuatrocientos golpes y El bello Sergio, y junto a otros inventaron la Nouvelle Vague. Como cineastas, esos jóvenes (que luego dejarían de serlo) predicaron con el ejemplo, haciendo el cine autoral y rupturista que defendían como críticos.

Las siguientes etapas de la revista fueron azarosas. Si en los cincuenta, Cahiers representaba según algunos «la derecha cinematográfica» (frente a la mezcla de izquierda orgánica, anarquismo y surrealismo de su opositora Positif), una parte de la redacción descubrió entonces el maoísmo y emprendió su propia Revolución Cultural, con resultado a menudo ilegible: casi cada nota dedicaba cinco líneas a alguna película en particular, y derivaba luego hacia abundantes digresiones sobre la lucha de clases, la sabiduría del Libro Rojo y la afirmación de que el imperialismo era un tigre de papel. En particular, la obra cinematográfica de Godard acompañó ese movimiento: salió a filmar obreros y feddayines, y luego se desencantó.

Más cerca, y con equipo de redacción totalmente renovado (durante cierta etapa, el hoy fallecido Serge Daney ocupó el papel de maestro que antes le correspondiera a Bazin), Cahiers ha adquirido un aspecto más «respetable». Hace tiempo que canjeó su aspecto inicial de modesta revista en blanco y negro y con una tapa amarilla por el más vendible de una publicación lujosa, con buen papel y fotos en color, y una actitud crítica más ecléctica, que atiende al mismo tiempo a los grandes fenómenos industriales, el cine «de autor» y las nuevas tendencias del mundo del espectáculo. Algunos de sus lectores se enojaron porque en su balance de 2001, sus redactores incluyeron entre lo mejor del año a un reality show televisivo.

Cincuenta años no pasan en vano, pero la revista lleva su medio siglo de vida con considerable dignidad. *

La programación

JUEVES 6: Pierrot el loco, de Jean-Luc Godard

VIERNES 7 Y SABADO 8: Irma Vep, de Olivier Assayas.

DOMINGO 9 Y LUNES 10: Los hurgadores y yo, de Agnès Varda.

MIERCOLES 12 : El bello Sergio, de Claude Chabrol.

JUEVES 13 : La rodilla de Clara, de Eric Rohmer.

VIERNES 14 : La mujer de la próxima puerta, de François Truffaut.

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