Recuerdo de la matiné
—¿Llegaste a la realización siendo un cinéfilo?
–Yo era un espectador en volumen, no en calidad. Lo que me gusta de Corazón de fuego es que me recuerda a esas películas de matiné que veía de chico. El otro día comentaba con Marcelo Piñeyro que una de las películas que más me influyó fue La ciudadela de los Robinson. El me dijo «Diego, no cometas el error de verla de vuelta». Tenía razón, hace poco la vi de vuelta con mis hijos y fue una gran desilusión. Pero son esas cosas que te trasmiten algo en un momento determinado.
—Tenés preferencia por algún género determinado?
–Eso es como si te preguntaran si te gusta más el helado de crema o el de chocolate. A veces me gusta uno, a veces otro, lo mismo pasa en el cine. Ahora vi No Man Land, la película bosnia que ganó el Oscar. En algún sentido a mí me llegó más El hijo de la novia, aunque me gustó mucho también ésta.
—¿Y directores preferidos?
–Los hermanos Coen me encantan, por ejemplo. Hay algunas cosas de Alex de la Iglesia que me fascinan. También me gustan algunas películas de David Lynch.
—¿Tenés proyectos concretos, después de Corazón de fuego?
–Tengo muy claro qué haría, pero estoy esperando esa cifra que te dije. Lo que pasa es que todo depende de que la película tenga éxito o no. Por más que cada película sea un examen, si a Corazón de fuego le va bien, todo sería mucho más fácil. *
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