PELICULA DE COSTA GAVRAS REAVIVA LA DISCUSION SOBRE EL PAPEL DE LA IGLESIA DURANTE EL NAZISMO

Una polémica con historia

El presidente del tribunal de París, Jean-Claude Magendie, dijo que «una lectura abierta del cartel permite descubrir en él una voluntad de romper la cruz nazi, símbolo del totalitarismo y de volver a plantar, como para rehumanizarla, la cruz que sigue llevando toda una comunidad». «Sólo una lectura cerrada del mensaje» puede hacer «ver la amalgama denunciada entre la cristiandad y el nazismo», concluyó.

Mientras cada una de las partes del juicio, por un lado la asociación AGRIF (Alianza general contra el racismo y por el respeto de la identidad francesa y cristiana) y por otro los productores, el director y el distribuidor discutían la utilidad de fundir una cruz cristiana y una cruz gamada, el juez propuso otra lectura de esa enigmática imagen. «El cartel no representa una ‘cruz católica prolongada por una cruz gamada'», afirmó. «La amalgama entre la cruz cristiana y la cruz gamada no es en absoluto patente, sean cuales sean las intenciones de quien concibió el cartel», ya que la esvástica está incompleta, añadió el magistrado.

Para la AGRIF, se trata de «una ofensa gratuita, inútil y pública a los sentimientos religiosos más respetables». El juez se refirió en dos ocasiones a la declaración de arrepentimiento de la Iglesia Católica francesa del 30 de setiembre de 1997, por la que sus autores constataban, lamentándose, que algunos obispos habían «aceptado con su silencio violaciones flagrantes de los derechos humanos y dejado vía libre a un mecanismo mortífero».

Desviación

«Se ha prestado toda la atención al cartel y creo que esto puede desviar a la gente de la película», se lamentó el director Constantin Costa-Gavras.

Para Costa Gavras la Iglesia «aceptó que la cruz de Cristo cohabitara durante más de 10 años con el sistema nazi» y en esto se está en el corazón de la historia, que puede prestarse para interpretaciones divergentes, pero que supone «una gran libertad de expresión».

El largometraje de Costa-Gavras sobre la actitud del Vaticano de cara a los judíos y al Holocausto nazi fue presentado el 13 de febrero en el Festival de cine de Berlín. Se trata de una adaptación de la obra de teatro «El Vicario», con la que el alemán Rolf Hochhuth ya protagonizó un escándalo en los años 60.

La polémica no es nueva. Ya fue sostenida por historiadores y, el más extremista de ellos, el británico católico John Cornwell, publicó en 1999 «El Papa y Hitler» en el cual desarrolla la tesis de un papa antisemita «ideal para la solución final de los nazis».

Los historiadores judíos, más moderados, acusan a Pío XII (1876-1958) de «silencio» y de no haber levantado la voz para protestar contra la persecución de los judíos durante la Segunda Guerra Mundial.

El caso adquiere gran resonancia en los medios de información porque continúa en Roma el proceso de beatificación de Pío XII, que dirigió la Iglesia entre 1939 y 1958.

El viernes pasado, el Vaticano anunció la apertura de los archivos secretos hasta 1939 y solamente para lo que concierne a sus relaciones con Alemania. Se trata así, según el Vaticano, de «contribuir a que se ponga fin a las especulaciones injustas e ingratas» sobre Pío XII.

El Congreso Judío Mundial (WJC) suspendió en agosto pasado los trabajos de la comisión judeo-católica creada en octubre de 1999 para poner fin a la polémica sobre Pío XII después de la negativa del Vaticano de abrir sus archivos a los historiadores. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje