Salto se vistió de Carnaval
Un importante marco de público se dio cita para acompañar con su aplauso y sus ovaciones a las agrupaciones carnavaleras salteñas. Más de 2.500 entradas se vendieron en la noche inicial de esta primera rueda del certamen y se prevé para la gran final una concurrencia cercana a diez mil personas. Este año fue la Asociación Salteña de Agrupaciones de Carnaval (ASAC) la que organizó el concurso oficial del Carnaval Caliente 2002.
El grupo lubolo Sudakan, fue el encargado de abrir el espectáculo de la noche. En lo que respecta a las tres murgas que iniciaron el concurso se pudo apreciar en líneas generales un grado de competitividad muy parejo.
La primera murga en presentar su actuación en el concurso fue la debutante La Milonguera, con puntos altos en su repertorio, arreglos corales muy atractivos, un popurrí dinámico y un cuplé que tras la entrada en escena de Mario Jolochín interpretando al Jorobado Cuasimodo desprende las risas del parque. La retirada de tono emotivo fue otro de los puntos más aplaudidos por el público, el que le dio muy buena bienvenida a la murga de Progreso.
Luego actuó la Murga del Cerro, ante una populosa y alentadora hinchada, mientras que con una propuesta más renovada Punto y Coma brindó un espectáculo que gradualmente fue subiendo en intensidad y calidad. Tras una presentación típicamente murguera, se sucede el cuplé que gira en torno al Microcine de barrio, donde los personajes son las estrellas del cine clásico.
«Cucaracho» Rodríguez es ya un murguero experiente en desprender carcajadas y este año lo hace muy bien. La crítica es una constante, que lleva nombre y apellido, un sello de esta murga que también tiene su aprobación en el público. Punto y Coma logró mantener en la retirada la participación alcanzada sobre el final del cuplé, dejando sus jóvenes incorporaciones toda su fuerza y energía.
Finalizó la primera noche del concurso la murga Falta La Papa, también con una hinchada ceibaleña que no paró de alentarla. Tiene un buen trabajo global, rubro por rubro, con buenos manejos escénicos. Un eje temático interesante que permite explotarlo en todo el repertorio, buscando la emoción, el humor y la crítica. *
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