El cine en el corralito
Directores, técnicos, y actores denunciaron en Buenos Aires la parálisis en que se encuentra la industria cinematográfica argentina. «En este momento se tendrían que estar rodando diez películas y sólo se están rodando dos», aseguró Mario López, en representación del Sindicato de la Industria Cinematográfica Argentina (SICA).
Precisó que sólo dos directores están filmando o se encuentran en etapas de posproducción: Pablo Trapero con «El bonaerense» y Adrián Caetano con «El oso rojo».
Sería milagroso que el cine argentino, que en el año 2000 produjo 45 películas y tenía el 19% del mercado nacional, pueda participar en los festivales internacionales en el segundo semestre de 2002.
Es innumerable la cantidad de filmes de cineastas argentinos de una nueva generación que irrumpió con fuerza en los últimos cuatro años que recibieron distinciones en Berlín, Huelva, San Sebastián, Venecia, Trieste, Toulouse, Cannes y Rotterdam.
«Bolivia» de Adrián Caetano, «Nueve reinas» de Fabián Bielinsky, «La ciénaga» de Lucrecia Martel, «Plata quemada» de Marcelo Piñeyro, «Un amor de Borges» de Javier Torre, «Esperando al Mesías» de Daniel Burman y «Una noche con Sabrina Love» de Alejandro Agresti, son algunos de los ejemplos del nuevo camino del cine argentino, que se vio coronado con la nominación de «El hijo de la novia» de José Campanella al Premio Oscar a mejor película extranjera.
En una rueda de prensa en Buenos Aires, actores, directores y técnicos aseguraron que «en Argentina, el cine es la única industria que está de pie», en medio de una recesión de casi cuatro años y un desempleo del 18,3% de la población activa.
Los trabajadores del cine advirtieron que la presencia del cine nacional en las pantallas de festivales en Europa, Latinoamérica o Estados Unidos en la segunda mitad del año «depende de que se cancelen algunos créditos que están pendientes para posproducción» de filmes concluidos en 2001, préstamos atrapados en los bancos desde el 3 de diciembre.
«Si no están los fondos necesarios para terminarlos, va a ser muy difícil enviar películas a festivales», comentó López.
La excepción es «Todas las azafatas van al cielo» de Burman, que participó en el festival de Berlín.
La película había sido concluida antes del «corralito». *
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