Yambo Kenia espectacular
Mucha gente se había dado cita en el Ramón Collazo a pesar de que lo amenazante de la tarde y las lluvias intermitentes caídas durante todo el día presagiaban nada bueno. De todas formas, tal como previmos, la presencia a primera hora en el escenario de Yambo Kenia resultó suficiente estímulo para que el público amante de los buenos espectáculos madrugase.
Y pese a tener que soportar durante casi veinte minutos de la actuación de Yambo, un intenso aguacero, tuvo la fortuna de disfrutar de una impecable presentación de los capitaneados por Carlos Larraura, que dieron muestras a las claras de ser una de las agrupaciones más sólidas del medio, con un sentido profesional y estético envidiables.
Lo de Yambo Kenia sencillamente fue deslumbrante. Emociona y enorgullece ser partícipe de espectáculos de esta jerarquía, en los que se aúna lo tradicional con los aportes más modernos, tanto musicales como coreográficos, en una conjunción equilibrada y una propuesta en forma estéticamente magnífica.
Luis Trochón, una de las personalidades más relevantes del espectáculo en nuestro país, a cuyo servicio se pusieron todos los elementos necesarios para montar el espectáculo de Yambo, creó con elementos cotidianos y simples de la vida y de la actualidad de todo compatriota, las bases para desarrollar un espectáculo en el que cada componente puso todo de sí para plasmarlo, con gran entrega, por pequeño que fuese su rol.
Eduardo Da Luz se transforma otra vez en el gran hacedor de la musicalidad de la comparsa como compositor y director musical y coral, además de lucir como gran intérprete que es.
Contó con la enorme y eficaz colaboración de Caboclo González, quien en buena parte de la actuación asume el rol de director, en especial marcando ritmo y volúmenes a la cuerda de tambores, como en el empaste con el coro. También él resulta un intérprete estupendo.
Los cantantes de Yambo, sin dudas, integran la nómina de los mejores de nuestro medio. A los ya mencionados debemos agregar a Adriana La Palma, Edelweis Loyate, Gustavo Muniz, Pedro Díaz, Hebert Izquierdo y Hugo Cheche Santos, como parte de una plantilla de lujo.
La actuación de la comparsa mantiene durante todo su desarrollo una gran dinámica, que nos hizo transcurrir el tiempo sin percibirlo. Los diálogos brevísimos, por momentos apenas una frase, dan pie sin solución de continuidad al tema, que en definitiva redondea a través de su canto lo que se venía expresando. Cada cuadro en sí está magistralmente resuelto, bellamente vestido, por momentos lujoso, sin excesos y con gran con sobriedad. Cada rubro es cubierto por Yambo al mejor nivel. El cuerpo de baile, muy parejo, luce hermoso desarrollando con singular prestancia las coreografías marcadas por Roberto Lencina, bailarín y coreógrafo de excepción, primera figura del ballet nacional. Dentro de este elenco de bailarines entendemos que tuvo especial destaque Anali Antúnez, una hermosísima bailarina, figura central en uno de los cuadros de la comparsa.
La cuerda de tambores acompañantes de Yambo, comandada por Malumba Giménez y Héctor Suárez desde los pianos e integrada además por Carlos Larraura y Maximiliano Petrone en los chicos y Miguel Yaque y Willy Suárez en los repiques, funcionó a la perfección, siendo uno de los puntales de la actuación. Muy ajustado y elegante resultó el trabajo de Pedro Ferreira con la escoba, como el de los gramilleros y mamas viejas, integrados por Daniel y Sergio Gares, Guillermo Céspedes, Gustavo Vilela, Nora Fernández, Brenda Rodríguez y Rosa Serrellanes.
Otro de los puntos altos lo constituyó la presencia de sus estupendas vedetes, destacándose la impactante sensualidad de Celia Guadalupe y la exquisita y estilizada figura de Florencia Gularte, también luciendo como excelente intérprete, complemento importante para consolidar a la gran vedete que ya es.
La orquesta sonó muy afinada, siendo pieza clave del andamiaje escénico de Yambo que se sustenta por su parte, en una muy funcional escenografía al estilo Jorge Irigoyen, que interactúa decididamente en la dinámica general del espectáculo.
Yambo planteó y concretó una gran actuación, en definitiva la única de la jornada ya que aún no se habían acallado los tambores, sonando bajo una cortina de agua, cuando sobrevino la prevista y lógica suspensión de la etapa.
Otra fecha
En nuestra edición de la víspera dábamos cuenta del nuevo calendario, de las últimas fechas aún por realizarse de la primera rueda, a la luz de las diferentes suspensiones operadas. Hoy ya debemos hacerle un nuevo agregado. En aquel calendario, la última etapa debería ser el próximo domingo.
A esta altura, de no acontecer alguna modificación a lo habitual en estos casos u otra suspensión, nada extraña a juzgar por las condiciones atmosféricas que nos han tocado en este febrero inusual, la última etapa de la primera rueda será el próximo lunes y estará integrada por los mismos conjuntos de la primera etapa suspendida entonces y vuelta suspender el miércoles: Demimurga, Biafra y Zíngaros.
Es dable destacar que, de mantenerse todo lo programado sin cambios y sin nuevas postergaciones, Demimurga estaría actuando dos días seguidos (cerrando la primera rueda y abriendo la segunda) y Biafra y Zíngaros, haciéndolo nuevamente cuarenta y ocho horas después, ya que están ubicados en la segunda etapa de la rueda de ajustes.
En un carnaval en el la previsión fue la tónica dominante, su majestad el tiempo se encargó de torpedearla. *
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