Intimo y familiar
Los dos artistas han venido desarrollando una larga actividad en conjunto, mezclando la música con elementos teatrales y de danza, investigando en las raíces folclóricas uruguayas.
Este espectáculo ya recorrió algunos boliches montevideanos y cruzó a Buenos Aires. «Sabíamos que había gente que conocía lo que hacíamos allá, pero de todas maneras la recepción fue una sorpresa –cuenta Pollo Píriz–. Había público de todas las edades, desde niños a abuelos. Fue una muy linda experiencia».
–¿Cuántos años hace que están haciendo música juntos?
Pollo Píriz: Desde 1993. Lo primero fue que Berta ingresó a mi banda. A partir de ahí generamos una experiencia en común.
Berta Pereira: Llegamos a un lugar donde investigamos todo juntos. Incluso mi trabajo con Las Comadres es también fruto de mi investigación con Pollo.
–Siempre, además de hablar del trabajo creativo, hablan de investigación, de búsqueda de raíces, ¿cómo se juntan esas dos cosas?
PP: Podría decirse que tenemos tres líneas de trabajo. Está el trabajo artístico, el que podríamos llamar docente, en los talleres que impulsamos. De ahí nace una tercera línea de trabajo casi teórico de búsqueda tanto en texto como en música.
–Hay un componente lúdico muy importante en su propuesta que no es tan común en la música uruguaya, ¿se sienten acompañados por otras propuestas?
PP: Hay tantas propuestas como artistas y todas tienen varios puntos en común. Lo nuestro tiene un color particular, por la particularidad natural de nosotros, pero creo que hay un fondo común.
BP: Capaz que lo nuestro no sólo está ligado al ambiente musical. Nos sentimos muy cerca de la gente de teatro y danza. Nos encontramos muy a gusto con propuestas como Polizón Teatro o Teatro del Ritmo.
–Se podría definir de alguna manera la propuesta de Experiencia Intima?
BP: Es un encuentro entre nosotros y un encuentro diferente con el público.
PP: Hacemos una música que nos provoca accionar en el espacio. Se puede ver como que hay elementos técnicos de danza y teatro, pero es un impulso natural. Esta propuesta nos lleva a desarrollarnos hacia los márgenes de lo que convencionalmente se entiende como música.
–¿Cuánto margen hay para la improvisación?
PP: Hay un guión del espectáculo y cada parte tiene una estructura. En todas las partes hay un elemento que es la improvisación.
–Trasladar esa experiencia íntima a una sala con las dimensiones de la Zitarrosa es complicado, ¿no?
BP: Es todo un desafío, porque el espectáculo está pensado para espacios pequeños y circulares. Pero pensamos que si logramos generar una experiencia íntima en el escenario, el público es un voyer de esa experiencia.
–También se hace difícil pasar sus espectáculos a un disco como hicieron con Bicho de luz.
PP: Es difícil, porque son otros lenguajes y a veces se pierde un poco la perspectiva. Hay cosas que nos resultan obvias en la audición porque las tenemos asociadas vivencialmente al desplazamiento o a una imagen, pero un tercero ajeno a nosotros no tiene esos elementos. *
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