El grito del artista
En un artículo publicado por el diario romano La Repubblica, el realizador de «La habitación del hijo» (Palma de Oro en Festival de Cannes 2001 y candidata a un César en Francia) explicó las razones de su protesta e invitó a los políticos de la coalición El Olivo –a quienes calificó el sábado de «perdedores»– a «lavar la ropa sucia en público».
«En la centroizquierda hace falta alguien que sepa hablar al alma, a la cabeza y al corazón de los electores», escribió Nanni Moretti. Añadió que «la impresión es que los actuales dirigentes del Olivo están a la espera de los errores de Silvio Berlusconi sin que a ellos les toque hacer nada».
Moretti arremetió con fuerza contra el actual premier conservador pero tampoco ahorró críticas contra el centroizquierda, pasando revista a los «errores» cometidos por esta coalición en los últimos años. «A mí me parece que Berlusconi es lo contrario del hombre de Estado: la democracia es algo que le es ajeno, que no logra entender bien, y que le hace perder tiempo; ahora se está haciendo leyes a su uso y consumo y es desconcertante que de sus aliados no llegue ninguna voz de discrepancia», señaló el cineasta.
Sus palabras más hirientes, sin embargo, estuvieron destinadas al centroizquierda, que durante sus años de gobierno no elaboraron una ley antitrust ni una sobre el conflicto de intereses que pesa sobre Berlusconi. Agregó que en mayo pasado, ante las elecciones generales, «estaban resignados a la derrota».
Desde las página de La Repubblica, Moretti insistió en que «los políticos del Olivo tenían el deber de tratar de incluir a (Antonio) Di Pietro –el ex juez de «Mani Pulite devenido político– y el partido de Refundación Comunista en una coalición más amplia».
«Nunca estuve de acuerdo con la práctica estalinista de la doble verdad que dice: ‘Las críticas nos las debemos hacer en privado; en público, en cambio, debemos aparecer monolíticos, todos de acuerdo'», expresó. «No, a mi juicio, los trapos sucios deben lavarse en público, y a juzgar por algunas reacciones, me parece que mi desahogo no ha sido inútil», concluyó.
Moretti acudió el sábado a una manifestación organizada por El Olivo en la plaza Navona de Roma y, sin que estuviese previsto, pidió subir al palco para hablar ante unas 5.000 personas.
Al tomar la palabra, el conocido director de cine dejó estupefacto al público asistente y helados a los líderes políticos presentes: «Con estos dirigentes no ganaremos nunca, deberán pasar al menos tres o cuatro generaciones antes de que volvamos al poder», sentenció. Los políticos –desde el líder del partido Democráticos de Izquierda, Piero Fassino, al ex premier Massimo D’Alema– fueron desapareciendo uno tras otro del palco a medida que Moretti hablaba, y sólo el actual titular del Olivo y ex alcalde de Roma, Francesco Rutelli, permaneció con cara de circunstancias escuchando las críticas del cineasta.
«Moretti es un hombre de cultura, no es un político. Tiene todo el derecho a decir lo que cree, pero no siempre los intelectuales son buenos políticos», comentó en un primer momento Rutelli, quien definió después el desahogo del cineasta como «el grito de un artista». Las palabras de Moretti, el intelectual más amado por la izquierda italiana, cayeron como un balde de agua fría sobre la plana mayor del Olivo, mientras el asombrado público comenzaba a discutir animadamente sobre si había hecho bien o no. Tampoco faltó quien sugirió que el director de «Caro Diario» y «Aprile» podía convertirse en el candidato ideal para la desorientada coalición.
Moretti acusó a los líderes de la izquierda de haber «regalado la victoria a Berlusconi» –que se impuso ampliamente en las elecciones generales celebradas el pasado 13 de mayo– al no «haber hecho un acuerdo con Refundación Comunista y con Antonio Di Pietro». *
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