CONTINUA EL FESTIVAL DE BERLIN

Llegó "Domingo sangriento"

El filme, que reconstruye minuciosamente aquel fatídico domingo 30 de enero de 1972, en Londonderry, cuando paracaidistas británicos ingresaron en provincia matando a 13 personas e hiriendo a otras 14 que manifestaban por los derechos civiles, se perfila como un candidato con buenas posibilidades de alcanzar alguno de los premios del evento.

«Aquel día fue catastrófico para Irlanda del Norte, para las relaciones con Londres y para las relaciones de Londres con Dublín», recordó en conferencia de prensa Ivan Cooper, entonces diputado provincial protestante que abogaba por la causa de los católicos, inspirado en la figura del pacifista estadounidense Martin Luther King.

«En un solo día se destruyeron todas las posibilidades para que el movimiento en favor de los derechos civiles de Irlanda del Norte pudiera prosperar», dijo Cooper (interpretado en la película por James Nesbitt), quien estuvo presente en la exhibición, junto a Greengrass y Don Mullan, autor del libro («Eyewitness Bloody Sunday») en que se basó la cinta.

La Reina Isabel II de Inglaterra condecoró después a los oficiales que planificaron y ejecutaron aquella operación, que «abortó el diálogo que comenzaba entre católicos y protestantes», tras la decadencia del Ejército Republicano Irlandés (IRA), y sumió a Irlanda del Norte en un sangriento conflicto que llega hasta nuestros días.

Greengrass, periodista y autor del polémico libro «Cazador de espías», sobre las operaciones encubiertas de los servicios secretos británicos, subrayó que «el contexto fue político». El gobierno del entonces primer ministro conservador Edward Heath «se había propuesto aplastar al movimiento de Derry», al que creía equivocadamente involucrado en una conspiración, afirmó.

Aquellos acontecimientos resucitaron al IRA, que no creía en el movimiento pacifista y se convirtió en una guerrilla urbana. Desde entonces el grupo terrorista se autoerigió en protector de la población católica contra los ataques militares y paramilitares de los protestantes británicos.

La violencia desatada en las calles de Londonderry se propagó a toda Irlanda del Norte, provocando en aquel año 467 muertos, de los cuales 321 eran civiles. Entre 1969 y 1976 murió allí un promedio de 250 personas por año, víctimas de un centenario conflicto entre católicos y protestantes, cuyas raíces se remontan al siglo XVI.

«Hoy –afirmó Cooper– estoy mucho más convencido que antes todavía de que la violencia no arregla los problemas y sigo confiando en un futuro de paz y reconciliación para Irlanda del Norte». El diálogo y la negociación son las únicas vías para alcanzar la paz y la justicia, es el mensaje final de la película. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje