De Bolivia a Holanda
El filme del uruguayo residente en Argentina, consiguió este fin de semana un nuevo galardón. La película ya había sido premiada en Cannes, San Sebastián. La Habana y Londres.
Caetano es considerado, desde el estreno de Pizza, birra, faso, película que codirigió, junto a Bruno Stagnaro una de las figuras del nuevo cine de la vecina orilla. Ese cine que hoy está casi paralizado por la tremenda crisis argentina, se ha venido distinguiendo como una voz, nueva y muy interesante dentro de la cinematografía latinoamericana.
En esta edición del festival de Rotterdam (cabe recordar que en la anterior uno de los premios fue para la uruguaya 25 Watts de Rebella y Stoll) el cine argentino fue uno de los grandes ganadores.
Junto a Bolivia, ganó la película La Libertad. Además, el cine argentino en su conjunto recibió una mención especial. En una decisión inédita el jurado de la crítica holandesa decidió entregar una mención especial a todas las películas argentinas presentadas en la muestra, destacando a Sábado, de Juan Villegas y La Libertad, de Lisandro Alonso. Este filme, en tanto, también se llevó una mención por parte del jurado de Fipresci, agrupación que nuclea a la crítica internacional.
La historia de Bolivia es muy particular, ya que según contó Caetano a LA REPUBLICA (en una entrevista publicada el año pasado), éste decidió el guión del filme a partir de la cantidad de rollos de película que había recibido de regalo. La película se filmó en ratos libres y su rodaje duró casi cinco años, con varios paréntesis por falta de medios. Lo que obviamente hace que todos estos premios tengan un valor suplementario.
Bolivia cuenta la historia de un un inmigrante boliviano en Buenos Aires, que consigue un trabajo en una parrillada de la capital argentina. Con mucha economía de medios y sin ningún golpe bajo, la película denuncia el drama de la inmigración económica y del racismo.
Actualmente, el director se encuentra en pleno proceso de posproducción de su más reciente película, Un Oso rojo.
Puede parecer una ironía que Bolivia aún no se haya estrenado ni en Montevideo, ni en Buenos Aires. Aquí sólo se vio en un Festival de invierno organizado por Cinemateca Uruguaya,
El festival holandés dio además premios a los filmes Sleeping Through, de Eugenie Jansen (Holanda), Abejas salvajes, de Bohdan Sláma (República Checa) y a Todos los días Dios nos besa en la boca, de Sinisa Dragin (Rumania). *
Compartí tu opinión con toda la comunidad