DOS MIL ARTISTAS ALEMANES RECORDARON A LA DIETRICH

Un recuerdo para Marlene

Entre los huéspedes especiales se encontraban el presidente del Parlamento Federal de Alemania, Wolfgang Thierse, así como autoridades de la ciudad y del Festival Internacional de Cine de Berlín.

Marlene Dietrich debutó como corista en 1926 en la revista «De boca en boca» que había sido puesta en escena en el Grosses Schauspielhaus, antecesor de este teatro berlinés, con figuras famosas de la época, como Claire Waldoff, Wilhelm Bendow y Curt Bois. «Marlene 100″, como ha sido titulado este espectáculo, podrá ser admirado por el público en otras seis funciones que se extenderán durante lo que resta de este mes y en enero de 2002.

Los artistas interpretan, cada uno con su estilo particular, los temas que hizo célebres Marlene Dietrich en sus espectáculos musicales o los que prefería oír de otros intérpretes.

En 1953 Marlene Dietrich hizo su primera presentación como cantante en el escenario del hotel Sahara de Las Vegas (Estados Unidos). Después de rodar en 1957 «Testigo de cargo» con el director estadounidense Billy Wilder, de origen también berlinés, se dedicó de lleno a los espectáculos musicales entre 1959 y 1975. Fue en esa época cuando entró en relación con un joven entonces completamente desconocido para el público: Burt Bacharach, un hombre «muy guapo y con los ojos más azules que he visto nunca», confesaba Marlene en sus memorias.

«A partir de entonces he vivido únicamente para cantar en el escenario y agradarle a él», agregaba. «Fue el trastorno mayor de mi vida profesional». Burt Bacharach remodeló su número de canto y lo convirtió en un espectáculo, e «hizo de mí una ‘one-woman-show’ de primer orden».

Juntos recorrieron los clubes nocturnos y teatros de todo el mundo. Ella hasta le lavaba sus camisas y calcetines y enviaba a planchar su esmoquin. Se ocupaba de él como si se tratara de su salvador. Cuando Burt se convirtió en una celebridad llegó el momento de la separación. Transcurría el año 1960. «Estuve a un paso de dejarlo todo», decía Marlene.

«Había perdido mi guía, mi apoyo, mi profesor, mi maestro. Creo que él nunca fue del todo consciente de hasta qué punto le necesitaba. Era demasiado humilde. Nuestra separación me desgarró», concluía. Toda su vida Marlene Dietrich se enorgullecía de ser «berlinesa, gracias a Dios», incluso mucho tiempo después de haber adoptado la nacionalidad estadounidense en 1939. Una exposición alusiva a su vida en Berlín fue inaugurada este viernes en el «foyer» del teatro de revistas con obras del artista Andreas Reimann. La actriz, tras su encumbramiento en la década de 1930 en Hollywood, bajo la dirección del austríaco Joseph von Sternberg, rechazó una invitación del régimen de Adolf Hitler para regresar a Alemania y entrar «triunfalmente en Berlín, por la puerta de Brandeburgo», según el entonces embajador alemán en París von Welczek. «Una sola palabra del Führer y todos sus deseos se realizarán si usted acepta volver» a Alemania, le dijo el diplomático en una entrevista en la embajada alemana en la capital francesa.

Marlene Dietrich rechazó diplomáticamente el ofrecimiento diciendo que aún estaba ligada por contrato al director von Sternberg (de origen judío), y que si las autoridades alemanas lo invitaban a filmar en Alemania ella «estaría contentísima» de aceptar la oferta. *

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