Cinematecazo con uruguayos
En consecuencia, Cinemateca resolvió festejar el 28 de diciembre (ese día de 1895 se realizó la primera exhibición pública de los hermanos Lumiére, en París) recordando todo lo bueno que se hizo en el país en materia cinematográfica en el año que termina.
Intentando eludir la tradicional costumbre de los Santos Inocentes en Uruguay, Cinemateca inventó el «Cinematecazo», que ha consistido otras veces en una programación loca y bizarra, pero que este año, en el que el cine uruguayo se hizo notar como nunca, ha tomado un cariz diferente.
De ahí que los filmes nacionales ocupen la programación del Cinematecazo 2001, que tendrá lugar hoy en la Linterna Mágica a partir de las 18 horas.
El evento arranca con un rescate histórico: la exhibición de Radio Candelario de Rahael J. Avellá con Eduardo Depauli, una película de 1938 que no es la peor del mundo porque hay otras películas uruguayas, pero le anda cerca. Lo que viene después (a partir de la hora 19.30) es en cambio más serio: un mano a mano con los realizadores de los tres largometrajes nacionales que importaron en el correr de 2001, con la exhibición de fragmentos de sus filmes que no fueron incluidos en el montaje definitivo.
Allí Juan Pablo Stoll y Rebella de 25 watts, Beatriz Flores de En la puta vida y Brummel Pommerenck de Llamada para un cartero mostrarán lo que tengan que mostrar y explicarán lo que tengan que explicar.
Pero ese es el cine que ya fue, y que durante el año que está por terminar cosechó una inédita cantidad de lauros a nivel internacional, en los festivales de Rotterdam, Trieste, La Habana, Buenos Aires, entre otros.
También estará el que está por venir: anticipos de El último tren de Diego Arsuaga, el ya terminado Mala racha de Daniela Speranza, El viaje hacia el mar de Guillermo Casanova y La estrella del Sur de Luis Nieto. Y se exhibirán igualmente los trabajos de la Escuela de Cine del Uruguay La jaula de Pablo Stelardo, y Hugo López Montaño de Gustavo Hernández. *
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