"Alegria, Alegria"
La figura de Caetano Veloso ha dominado por más de treinta años la música popular brasileña. Tanto, que es difícil encontrar alguna propuesta musical que no tenga su influencia. En una entrevista Caetano llegó a afirmar que el grupo de Trash Metal Sepultura, que canta en inglés y ha hecho la mayor parte de su carrera en Estados unidos, era un descendiente directo de lo que él, junto a Gilberto Gil y Tom Zé, entre otros, había inaugurado en los años sesenta con el Movimiento Tropicalista. Y mirándolo bien tal vez tenga razón.
El Tropicalismo, fue uno de los movimientos culturales más influyentes de la segunda mitad de este siglo, no sólo en Brasil. Aplicó y actualizó, en un contexto de masas, la filosofía antropofágica del poeta modernista Oswald de Andrade, que propuso un reprocesamiento de las informaciones extranjeras para la creación de un arte brasileño y original.
Estableciendo un puente entre lo rural y lo urbano, entre la alta y la baja cultura, entre lo de buen gusto y lo de mal gusto el Movimiento comandado por Veloso se adelantó unos cuantos años al posmodernismo. Así Caetano pudo reivindicar la música de Roberto Carlos, al lado de João Gilberto, o como hizo muchos años después a Michael Jackson junto a Bob Dylan. Ayudó mucho la época, claro, los años sesenta fueron años de una gran apertura cultural. Del otro lado del Atlántico estaban los Beatles y en el otro hemisferio se vivía la primavera de paz y amor hippie. Fue en ese contexto que canciones como «Alegria, Alegria», «Tropicalia» o «Prohibido prohibir» se convirtieon en éxitos masivos.
Los años pasaron y Veloso siguió siendo un artista provocador. A diferencia de otros músicos que inauguraron caminos en su juventud y luego se dedicaron a repetir lo hecho, Caetano pudo, a sus cincuenta años, juntarse con un dúo de músicos de la vanguardia neoyorquina (Peter Sheerer y Arto Lindsay) para hacer su álbum Estrangeiro en 1989. Antes había reivindicado la música de discoteca (en Bicho de 1977), hecho una lectura muy personal de los temas tradicionales de carnaval (Muitos Carnavais) o dedicarse a «invadir la invasión» del rock en Velo de 1984.
Noites do Norte su último álbum es, al igual que Livro, un disco alejado de todo clisé o moda. A diferencia de otros trabajos donde el músico remasticaba los sonidos en boga, los nuevos discos parecen inventar un nuevo estilo que es un resumen de los diversos Caetanos de 1968 a la fecha.
El show que traerá al músico bahiano por cuarta vez a Montevideo, viene precedido de excelentes críticas.
La banda está integrada por Jacques Morelembaum en cello (compinche de Caetano desde los shows de Circulado) cuatro percusionistas (Marcio Vitor, Josino Eduardo, Eduardo Josino y André Júnior), Cecina (batería y vocales), Pedro Sá (bajo, guitarra y voz ex integrante de Naçao Zumbí) y Davi Morais (guitarra, mandolina y voz).
Habrá un lugar preponderante para las canciones del último disco, pero también para temas de toda la carrera del artista y como es usual para versiones de temas ajenos, que terminan siendo bajo su mirada, nuevas canciones. *
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