Palabra de compositora

ANDRES TORRON

 

Este ha sido un año muy intenso para Laura Canoura. Luego de editar Esencia, un disco grabado en vivo que recoge sus actuaciones a dúo con el guitarrista Jorge Nocetti y de encarar una gira por todo el país con ese espectáculo, la artista viajó a Chile para grabar un nuevo álbum de estudio. El resultado fue Mujeres como yo, un álbum que muestra a la intérprete afianzada en su faceta de compositora.

–Este es el primer disco donde las canciones tuyas son mayoría.

–Es el primero en el que me puedo llamar «autora». Hay diez letras y ocho músicas propias y una composición de Rada.

–¿Esto quiere decir que la cantautora le ganó a la intérprete?

–No. Yo creo que se trata de una sumatoria. El proceso artístico que he hecho ha sido afortunado para mí. Haberme desarrollado tantos años como intérprete me permite asumir esta nueva actividad de compositora con más relax. Para los colegas que son cantautores significa una gran presión hacer un buen disco, porque se desesperan por poder componer canciones tan buenas como esas para el próximo. En mi caso, que soy fundamentalmente intérprete, me siento muy libre para ir haciendo lo que el momento indica. Si después de este disco quiero hacer un disco de boleros no tengo problema.

–Hay una cierta unidad en la temática de las letras del disco, ¿lo ves así?

–Fue casual. De la cantidad de temas que yo tenía para seleccionar para el disco, fueron quedando afuera los que de repente tenían otra temática. Terminaron quedando las que hablan del costado femenino de la vida, o vistas desde una óptica femenina.

–Cuando un hombre hace un disco no se habla de una óptica masculina…

–Hay dos cosas de las que me he ido dando cuenta. Una es que el título del disco Mujeres como yo, ya predispone a un juicio y lo otro es que creo que hay muy pocas mujeres compositoras de mi edad. Sí hay muchas mujeres nuevas componiendo entre los 20 y los 27. Inevitablemente las canciones que salen de adentro mío tiene que ver con la madurez que tengo, con mi edad y mi forma de mirar la vida.

–La gacetilla de promoción del disco habla de una mirada femenina, ¿no puede tomarse como algo sexista?

–Yo creo que sí, que puede ser un arma de doble filo. Eso que nombrás es una gacetilla armada en Chile. Yo cuando la vi protesté, porque no era mi intención hacer un homenaje a las mujeres del mundo, sino hacer canciones. Mi intención era liberar demonios. Sacar cosas para afuera que en mi caso se convierten en canciones. La gente que tiene una actividad creativa libera sus demonios de distinta manera. Ojalá que haya mujeres que se sientan homenajeadas con mis canciones.

–Supongo que debes haber empezado a componer canciones, mucho antes de que las primeras se conocieran en público.

–Ni que hablar, muchas cosas fueron a parar a la basura. Con las letras fue más fácil, porque gracias a tener músicos alrededor como Fernando Cabrera, Esteban Klisich y Mauricio Trobo, fui aprendiendo a hacer letras más fáciles de musicalizar. Ahora que me animé a hacer músicas, una de las primeras orejas es Jorge Nocetti, que además de ser mi amigo y director de mi banda, es un gran acompañante. Algunas de las canciones de este disco se las tarareé a Jorge y él las armonizó.

–¿Fue complicado entenderse con los músicos chilenos, que tal vez no tenían referencias anteriores de tu música?

–No, porque Jorge Nocetti fue una figura clave en este disco. El viajó antes que yo y junto a Javier Silvera, que es un uruguayo que también es músico y trabaja en la Warner chilena, se sentaron con Daniel Guerrero el productor del disco y lo empezaron a pasear por la música popular uruguaya. Y dentro de eso le contaron quién era yo y le mostraron mi música. Yo iba muy confiada, porque la gente de Warner estaba muy segura de que Guerrero era el productor adecuado para el disco.

–¿Te sorprende la respuesta que tuviste en Chile?

–Totalmente. Hasta el día de hoy me parece increíble. Incluso en algunas notas que me hicieron allá se notaba como un sentimiento de culpa de parte de ellos por no conocerme de antes, siendo que yo tenía tantos años de carrera. Yo les decía que la frontera de la cordillera no la impusieron ellos, que nosotros los uruguayos éramos muy poco proclives a la exportación de músicos. Me planteé el desafío de que, cada vez que voy, llevo algo diferente para mostrar de la música de acá.

–Hay una especie de moda en Argentina de música uruguaya.

–Y todavía acá hay gente que lo ve mal. A mí me parece maravilloso. Yo soy de las uruguayas que viven bien ese sentimiento argentino de propiedad acerca de algunos uruguayos. El pueblo argentino ha sido muy generoso con muchos uruguayos, pese a ese sentimiento de propiedad. Nosotros somos unos padres muy malditos, ojalá aprendiéramos un poco más de ellos.

–De parte de los músicos populares se veía unos años atrás con mucho recelo a los sellos multinacionales y a todo lo que tuviera que ver con la industria ¿eso ha cambiado?

–En lo personal, yo tenía en la época del Canto Popular la fantasía de que la multinacional te absorbía y poco menos que te ponía un sombrero al estilo de Carmen Miranda para venderte. Mi caso ahora es bastante privilegiado en el ámbito local. Tuve la suerte de firmar con una compañía que está dirigida por un uruguayo y además es alguien que manejó y desarrolló estando aquí uno de los catálogos más importantes de la música uruguaya, hablo de Alfonso Carbone. No sé cómo manejarán su vínculo con la compañía los otros artistas. Creo que hay que tratar de ir a favor de la correntada, para que la energía posibilite que el producto resulte.

–Vas a participar en el festival de Viña del Mar

–Voy a participar como jurado de folclore y se estila, esto lo acabo de aprender, que los jurados canten un par de temas. Es algo muy importante que me hayan nombrado jurado y más de folclore, que es un género muy refinado. Ya todos me han dicho que el público de Viña del Mar es muy difícil, te ama o te odia, pero yo me lo estoy tomando como una beca de aprendizaje. Si eso sirve para que pongan el ojo sobre mi música lo voy a hacer de la mejor manera posible.

–¿En Chile te ven como un «producto» uruguayo o simplemente como una cantante internacional?

–Los medios especializados están claritos de que soy uruguaya y conocen mucho de la movida musical uruguaya. Esto es un proceso. Lo primero que pegó fueron un par de canciones mías de Pasajeros Permanentes. A la gente le gustó, la pedían a las radios y llegó al primer lugar. Después empezaron a asociar esas canciones con un nombre, el de Laura Canoura. Y ahora estamos intentando que vean mi imagen con las canciones.

–El disco nuevo sale en un momento muy particular del Uruguay, pero a la vez un año muy activo para la música nacional.

–En mi caso particular es la primera vez que hago dos discos en un año. Salió Esencia a principios de año y en octubre salió Mujeres como yo. Fue un año superintenso. También empezaron a haber lugares en Montevideo donde hay más música en vivo. Yo creo que esta es un época de crisis económica, no de valores.

Y pienso que en estos períodos la gente también se cuestiona sus valores y recurre a sus artistas. No en vano le ha ido tan bien a Darnauchans y a Cabrera este año, que hacen letras tan profundas. Hay mucha movida y a la gente le encanta bailar y divertirse, pero también quiere escuchar cosas con contenido. *

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