Las historias más tontas del mundo
HUGO ACEVEDO
Ello no supone, naturalmente, que la creación de Fontana no pueda ser interpretada o extrapolada a otras realidades. Sin embargo, parece sentirse como pez en el agua cuando asume el renovado desafío de recrear universos cotidianos, que rescatan –de un modo u otro– insoslayables fragmentos de nuestra identidad.
En Las historias más tontas del mundo el narrador propone una selección de relatos impregnados de costumbrismo localista, en los cuales mixtura la realidad con la ficción.
En un ejercicio tan introspectivo como retrospectivo, el autor recupere parte de los dispersos fragmentos de su infancia y adolescencia. Pese a que este libro no es una autobiografía, rescata igualmente recuerdos y vivencias. Aunque no siempre existe una descripción exacta de los espacios físicos y geográficos, la pluma de Fontana construye típicos cuadros comunitarios de pequeños poblados de tierra adentro, con sus ámbitos particulares y arquetipos humanos característicos.
Afloran entonces, espontáneamente, el barrio, la plaza, el bar y otros escenarios habituales de ese fenómeno que habitualmente definimos con «pueblo chico, infierno grande».
En esos lugares de sabor tan intransferiblemente nuestro, no parece haber secretos. Hay abundante materia prima para anécdotas, historias, mitos y leyendas que se van incorporando paulatinamente al imaginario colectivo.
Transitando mil y un senderos, la pluma de Hugo Fontana se estaciona, por ejemplo, en el universo íntimo de un tío que le declara la «guerra» a los militares y se dedica a fabricar «miguelitos» para destrozar los neumáticos de los vehículos castrenses.
Este episodio, impregnado de un humor que se nutre de la nostalgia, está insólitamente relacionado con la hazaña del Peñarol que le ganó a River Plate argentino la final de la Copa Libertadores en 1966.
El calidoscopio del autor se sitúa en otros espacios y tiempos para evocar vivencias cargadas de intensa emoción, entre la plenitud de una vida distante del mundanal ruido, hasta la perplejidad provocada por objetos brillantes que se desplazan vertiginosamente por el firmamento.
En un inesperado giro, el autor nos invita a un cumpleaños de quince, donde el ministro Wilson Ferreira Aldunate baila un vals con la homenajeada.
Incorporando abundantes personajes reales a sus relatos, Fontana recuerda un discurso del dictador Juan María Bordaberry en la inauguración de una estatua ecuestre de José Artigas y nos convoca a recordar canciones de los legendarios «Iracundos».
Aunque las narraciones contenidas en este libro son naturalmente independientes entre sí, de algún modo todas trasuntan la sensación de un pasado recreado y relanzado al presente como parte de la memoria de un país enfermo de amnesia.
Hugo Fontana interpela al pasado propio y al colectivo, cuando evoca la casita de la playa, los paseos en tren, la partida de casín de Raúl Sendic, la imagen del inolvidable Zelmar Michelini, los exiliados, la primera experiencia sexual, la guerra de Vietnam y el golpe de Estado.
Las historias más tontas del mundo –título cargado de ironía– no es un diario íntimo ni una crónica histórica narrada por uno de sus protagonistas. *
(Editorial Alfaguara)
Fanny Hill
Esta novela del inglés John Cleland, nuevamente reeditada en pleno tercer milenio, es uno de los más célebres clásicos de la literatura erótica de todos los tiempos, que en el siglo XVIII fue vendida clandestinamente.
Fanny Hill, «moza alta y pelirroja, de firmes e insolentes pechos y atractivos tobillos», en opinión de Camilo José Cela, es una incauta y pobre jovencita de provincia que se precipita al abismo de la prostitución para sobrevivir en Londres.
En la gran ciudad, se relaciona con otras mujeres libertinas, que la instruyen en el amor lésbico y en el arte de seducir a los hombres para obtener de ellos cuantiosos réditos económicos.
Transitando los lugares más ocultos y pecaminosos de la ciudad, la inicialmente inocente joven asume que su destino es vender su cuerpo al mejor postor, pese a la hostilidad de una sociedad exteriormente pacata pero secretamente transgresora.
Obra referente de la literatura erótica del denominado «siglo de las luces» desde su inicial publicación en 1749, Fanny Hill influyó en la mayoría de los escritores de ese género hasta bien entrado el siglo XIX. Fue, además, en lo que no deja de ser un testimonio sugerente, la primera novela prohibida en los Estados Unidos en 1819.
Al transformar a su personaje femenino en una burguesa felizmente casada, John Cleland desafió a la sociedad de su época que condenaba las conductas sexuales no convencionales. *
(TusQuets Editores)
Hombres abstenerse
Este libro de la autora argentina Karina Bonifatti, propone una aguda mirada al mundo de los hombres y la sociedad machista, en la particular visión de las mujeres.
La autora revela una particular percepción de la realidad, para analizar las conductas sociales y afectivas del sexo masculino.
Con una pluma cargada de humor de trazo irónico, Karina Bonifatti define determinadas tipologías del hombre: el casado, el soltero perpetuo, el artista, el infiel, el casi fiel, el impostor, el futbolero y el trabajador obsesivo.
En este libro recomendado para mujeres pero también codiciado por los hombres, la escritora ensaya una aguda radiografía de la sociedad contemporánea, que sigue reproduciendo caricaturescos arquetipos del pasado.
Analiza, en ese contexto, las relaciones humanas y de pareja, los secretos del amor, el arte de la seducción y los estigmas de la ruptura. *
(Editorial Sudamericana)
Organismos genéticamente modificados: reflexiones desde el Sur
Pocos temas de la ciencia han ameritado en los últimos tiempos tanta controversia, como los organismos genéticamente modificados, conocidos popularmente como transgénicos.
Las antagónicas posturas van desde los detractores que consideran que estos productos pueden tener efectos devastadores, hasta quienes aseguran que serán una solución para los graves problemas alimentarios que enfrenta la humanidad.
Las ponencias que se recogen en este ensayo colectivo fueron formuladas por expertos uruguayos, argentinos y brasileños, durante un taller multidisciplinario realizado en la Facultad de Ciencias de nuestro país. El trabajo resulta –más allá de la renovada polémica– un aporte esclarecedor que contribuye a la interpretación de este fenómeno. *
(Editorial Trilce)
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