Montevideo, desaparecidos y mentiras
–Vos que pasas mucho tiempo fuera del Uruguay, ¿vas viendo cambios en el país en cada una de tus estadías?
–Los únicos cambios positivos que vi son como turista. Montevideo está cada vez más linda. Me parece una maravilla lo que ha hecho Arana con la ciudad. A nivel de trabajo sé que la cosa está cada vez peor. Hay que reconocer que Batlle ha ligado bastante mal. Ha hecho lo que ha podido, y creo que quiere hacer las cosas bien, por ejemplo creando la Comisión para la Paz. Pero los culpables no dejan ir las cosas más allá. Escuché a Javier Miranda, hijo de un desaparecido, decir que hay un acuerdo para averiguar el cuándo y el cómo, pero no el quién. Me parece repugnante, porque ese acuerdo no está basado en el respeto al ser humano, sino en el miedo. Seguimos amenazados.Por otro lado el Uruguay de ahora se está pareciendo al Uruguay de antes. Escuché el otro día decir a un político, cómo podía ser que en Uruguay se siguiera hablando de lucha de clases. ¿De qué quiere que hablen los obreros? Piensan acaso que la lucha de clases se acabó porque se cayó la Unión Soviética? Noto que, pese a esos enfermos, la gente ahora se está juntando más. Fue tan brutal la dictadura, que todo lo que fuera organizarse quedó en segundo plano porque venía la democracia. Pensaron que la democracia curaba todo, pero la democracia es justamente organizarse. Las mentiras de Sanguinetti y de Lacalle, hablando de «Patria» e «Historia», adormecieron a la gente. Pero ahora se está volviendo a la normalidad. *
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