HOTEL ROOM

Habitación en la gran ciudad

Prácticamente toda la acción transcurre en un único decorado: la habitación en la que una joven pareja se dispone a pasar su noche de bodas. Pero no se trata de un filme claustrofóbico. La habitación en cuestión opera de hecho como pórtico hacia una serie de universos a través de los cuales transitan un mago y una prostituta, un grupo de empleados del hotel, una celebridad que practica el travestismo en sus ratos de ocio, un fotógrafo con problemas y algunos más.

Un mismo hecho se repite en más de una oportunidad, dando lugar a nuevas derivaciones que a su vez dan nacimiento a otros personajes y sus historias. Esas historias y esos personajes rompen las fronteras del limitado decorado, obligando al espectador a reconstruir mentalmente el espacio en que la acción se desarrolla, en un mecanismo que combina muy naturalmente lo natural con lo surreal. El codirector y colibretista Cesc Gay afirma que su filme fue planteado «como un juego de posibilidades y no como una sucesión lineal, porque ahora mismo puede pasar una cosa o la otra». El cineasta agrega: «Todo el tema del azar me interesa mucho, cómo las cosas nos pueden cambiar a todos por pequeños momentos». Los directores Cesc Gay (Barcelona, 1967) y Daniel Grimelberg (Buenos Aires, 1965) se conocieron en Nueva York a principios de los años noventa. Antes de eso, Gay había realizado algunos cortos en su España, y Grimelberg hizo en Buenos Aires estudios de arquitectura y trabajó en video arte. Hotel Room constituyó para ambos su primera experiencia en el largometraje, un empeño independiente que costó apenas veinticinco mil dólares y fue filmado en Nueva York en forma clandestina. Luego, Gay hizo por su cuenta Krampack, Premio de la Juventud en la Semana de la Crítica de Cannes, y volvió a reunirse con su cómplice Grimelberg para la realización de una nueva película a dúo, actualmente en etapa de preparación.

El azar que es el tema del filme estuvo también, en una versión trágica, en la base de su producción: Gay y Grimelberg hicieron su filme con la indemnización que el segundo recibió tras la muerte de su padre en un accidente de tránsito. Según lo explica Gay «Dani (Grimelberg) siempre me contaba que si hubiera hablado veinte segundos más con su padre esa mañana, tal vez ese coche no lo hubiera atropellado. Por eso el azar hace que narrativamente la película vaya para adelante y para atrás». Filmada en un trabajado blanco y negro, la película cuenta también con una esmerada partitura de jazz, otro de los puntales del resultado. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje