SE ESTRENA "GRACIAS POR EL CHOCOLATE", UN FILME LABERINTICO

Suspenso con el toque maestro del gran Claude Chabrol

El célebre realizador galo reúne un gran reparto actoral, integrado por Isabelle Huppert, Jacques Dutrone, Anna Mouglalis, Rodolphe Paully, Brigitte Catillon y Michel Robin. Sólo importan las miradas, las frases sueltas, las sospechas. En gracias por el chocolate, la atmósfera es inquietante, las acusaciones son contenidas y sugerentes y las amenazas vienen y van. El cuadro es similar al de cualquier película de suspenso. Sin embargo, ninguna promesa se cumple y muy pocas de las propuestas parecen materializarse.

Aunque nada ocurre, para no aburrirnos, imaginamos que algo va a pasar y para no sentirnos traicionados, inventamos que algo sucedió.

Marie-Claire Muller, la heredera y presidenta de una poderosa fábrica de chocolates, se casa por segunda vez con su gran amor, el pianista André Polonski. Se va a vivir con su hijo Guillaume, a una tenebrosa e impecable mansión en las afueras de la ciudad Suiza. La mujer tiene rigurosamente planeada su vida. Por eso, cuando a su casa llega Jeanne Pollet, una joven estudiante de piano que nació coincidentemente el mismo día que su hijo, y busca a André con la esperanza de encontrar a su padre desconocido.

A Claude Chabrol, en esta oportunidad, parece preocuparle más la atmósfera, lo que resulta extraño si consideramos que se trata del director que dio origen a la llamada «nueva ola francesa».

Chabrol es un estudioso del cine de suspenso que trabajó como crítico y escribió junto con Eric Rohmer, un cuidadoso análisis de la obra del maestro Alfred Hitchcock. Claude Chabrol conoce e interpreta a la perfección los complejos mecanismos del cine de suspenso. Sabe bien que la sensación de suspenso se consigue realmente cuando el público conoce de antemano el peligro al que se exponen los protagonistas, pese a que éstos lo ignoran.

Una bomba está debajo de una mesa y explotará en un minuto y los personajes, distraídos, conversan despreocupadamente sobre el estado del clima. Esa es la clave del suspenso que ha recorrido la historia del cine.

En Gracias por el chocolate, ni los personajes ni el propio espectador sospecha qué es lo que está sucediendo.

El filme, desde el comienzo hasta el epílogo, tiene la marcha de fábrica de Claude Chabrol. *

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