"Say no more"
García llegará acompañado de un calificado team de instrumentistas para dos funciones que han generado enorme expectativa. Acaba de cumplir los 50 y los festejará, factiblemente, con sus clásicos y con algunas canciones inéditas que formarán parte de su inminente próximo disco de estudio. Para no perdérselo.
Cuando Charly García irrumpió sorpresivamente, hace más de una semana, en la casa donde se realiza el segmento televisivo «El Bar», el grupo de jóvenes lo ametralló a preguntas. Una de ellas apuntó, precisamente, a saber qué opinaba de ese tipo de programas hoy tan populares. García hizo una pausa, bebió un sorbo de whisky como para inspirarse y finalmente respondió: «Yo soy el reality-show». Todos sonrieron en forma más cómplice y tal vez complaciente frente al ídolo popular, pero habrá que decir que el compositor de «Say No More» tuvo esas salidas que lo definen en cuerpo y alma.
García actualmente es la medida de la desmesura y de la parodia y, en efecto, a sus flamantes 50 años, se ha convertido en un showman de una realidad –la Argentina– de la que forma parte con despliegues deliberadamente fuera de curso y a la vez es el cantautor, si vale el término para semejante y entrañable personaje de la cultura popular, que mejor ha capturado esos incidentes de una primera y última realidad en sus multiplicadoras canciones.
«A los 18 fui un genio y a los 50 soy Dios», insistió ante el revoltoso grupo de «El Bar». Y cuando le preguntaron cómo sería a los 100 años, respondió: «Voy a ser dos Dioses», dijo riéndose con ese desparpajo que parece que en segundos puede volar en pedazos todo a su alrededor. Un modo enfático de remarcar su suceder por estos territorios de Dios y, al mismo tiempo, una forma de aproximarse en plan descacharrante a ese verso que lo define de pies a cabeza: «No pienses que estoy loco, es sólo una manera de actuar».
En El Ciudadano
Este individuo impar e inamarrable se presentará en concierto hoy y mañana, desde las 22 horas en las instalaciones de El Ciudadano, en un concierto que ciertamente posee un plan más que atractivo, ya que el recital se deslizará frente a sus receptores en dos actos: un primer tiempo con García a solas con su piano, en una tonalidad íntima, más bien despojada, donde seguramente funcionará ese «face to face» tan penetrante y caluroso donde seguramente prevalecerá una estética más bien confesional. En el segundo acto, poco a poco, se irán sumando su actual y solvente staff de instrumentistas encabezado por María Gabriela Epumer y en donde la idea es que el desarrollo del concierto tenga un considerable crecimiento de decibeles y de intensidad donde no faltarán los clásicos y las novedades de un futuro disco que García está registrando y que, hasta el momento, no lleva nombre aunque todo indicaría que estaría listo para ser lanzado a la venta en diciembre.
La expectativa por el arribo de Charly García es enorme y la dos funciones en El Ciudadano tendrán un público tan fervoroso como incondicional. Su última presentación en Montevideo como solista fue hace tres años en el Velódromo Municipal ante una multitud intergeneracional que festejó cada una de sus salidas y cada una de sus canciones en un repertorio que recorrió prácticamente toda su obra fundada desde las lejanísimas y adolescentes canciones de Sui Generis hasta su actualidad.
Cada concierto de García parece un desafío personal, una suerte de andar en puntillas de pie frente al espejo donde se desgarra, se arma y se desangra en cada adjetivo, en cada apalabrar que viene designando, desde hace decenios, la cruda realidad del suceder de ambas orillas.
Charly García es el vocero, aun cuando su voz se ha resquebrajado a niveles de alerta, por excelencia del Río de la Plata. Basta escuchar sus canciones para saber qué nos ha pasado en tiempos de desprecio, de reconciliación, de provocación, en tiempos tortuosos o algo calmos. No parece haber mejor cronista que ese Charly bufón, de voz nasal y alcohólica, esa mezcla de tango, rap y rocanrol que es la vida misma.
Bienvenido, García. *
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