Excelentes ediciones de grabados franceses

Por NDM

 

En la Fundación Buquebus quedó habilitada una muestra panorámica sobre grabados franceses contemporáneos editados por Eric Linard en los últimos treinta años.

No es la primera vez que se exhiben en Montevideo estampas francesas recientes. Con un catálogo modesto y una visión crítica inteligente, la curadora Marie-Leroy-Chèvecoeur presentó La estampa actual en Francia con artistas significativos de reconocido prestigio en su país, editados por los talleres Lacourière-Frélaut, Maeght, Frank Bordas, René Tazé, Galerie Lelong, P. Crommelynck, Item, Pasnic, Tanguy-Garric y Eric Linard. Para festejar sus tres décadas de actividad como editor de estampas (1970-2000), Eric Linard escogió 17 artistas de los setenta editados y los reunió en una exposición acompañado de un voluminoso catálogo-libro trilingüe (francés, inglés, español) con numerosas y excelentes fotografías. Con el apoyo de la Asociación Francesa de Acción Artística (AFAA) esa exposición itinerante recorre numerosos países para dar cuenta de la labor de un único impresor, Eric Linard (nació en Compiégne en 1944), formado en la Escuela de Artes Decorativas de Estrasburgo y en la Escuela de Bellas Artes de Toulouse hasta formar, en 1970, el Atelier 2A de serigrafía para editar estampas. La calidad de sus impresiones lo ubicaron en un lugar preferencial entre los grabadores, obteniendo numerosos premios y distinciones. Pero Linard no es un editor común. No se limita a reproducir el trabajo de los creadores sino que, muchas veces, su mano aparece en la intervención de muchas obras, complementando o enriqueciendo los originales, seguramente con el beneplácito de los autores.

Por 30 años de grabado francés contemporáneo circulan algunas personalidades de aceptación internacional, habitualmente incorporadas a conocidas bienales. Ben (Vautier) es una de las más originales con sus dibujos y el empleo de frases a la manera de los comic´s, con una punzante ironía que parece emerger con frescura y espontaneidad. Hervé Di Rosa, más joven, nacido en 1959, también procede de las historietas y ha impuesto un estilo chirriante y narrativo. Gérad Collin-Thiebaut (1946) en su deliciosa serie El artista como soldadito que remite a imágenes populares, recrea a Beuys, Warhol, Duchamp, Kosuth, entre otros, pero solamente un ojo muy atento podrá advertir sus rostros en las diminutas formas. El talento de Gérard Titus-Carmel (1942) en el campo de la abstracción, no resalta como debiera. El estadounidense Lawrence Weiner, que vive en un barco anclado en el puerto de Amsterdam, afiliado al conceptualismo, demuestra su humor e imaginación. Del minimalista Bertrand Lavier hay varias obras que, en su castigado rigor formal se advierten pequeñas deficiencias de la impresión, en la sobreposición de los planos de color, algo que no debería ocurrir. Hay otros grabadores para ver y estimar, en un paneo que comprende diferentes modalidades de la figuración y la abstracción, aunque es justo decir que no se advierte la audacia formal que desarrollan en otros países. Los franceses rara vez son transgresores, manteniendo un equilibrio dentro de lo estéticamente correcto. Entre las varias ausencias de la exposición (o de la selección) el vitriólico Erik Detman no debió faltar.

30 años de grabado francés contemporáneo es una de esas exposiciones que incitan a verificar el alto nivel alcanzado por la impresión serigráfica, los refinamientos y sutiles efectos en el color que rara vez se obtienen por estas latitudes. *

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