"MONOGAMIA" DE MARCO ANTONIO DE LA PARRA, EN EL TEATRO CIRCULAR

La obscena trivialidad diaria

Lo curioso es que lo que en «Monogamia» provoca la risa, no son ni el acierto de sus situaciones, ni sus frases chistosas, ni sus golpes de ingenio, que nada de esto hay, sino el desparpajo de las réplicas y apartes de Reyno, y aun sus gestos, todo claramente dirigido a causar un efecto tan inmediato como efímero en el público, como sucedía en los sainetes de comienzos del siglo XX que ambientaron los éxitos del actor Florencio Parravicini.

Porque la contraposición de los dos hermanos, Juan, siempre fatuo pero débil y reprimido y Felipe, despreocupado y feliz en los amores, es mecánica y no produce ni conflicto ni efecto alguno, salvo la molestia de una incesante repetición.

Nunca hemos encontrado en ninguna de las obras que vimos de Marco Antonio de la Parra («La secreta obscenidad de cada día», «Dostoyevsky va a la playa» y «King Kong Palace») nada que justificara su presentación; pero lo cierto es que en el teatro (como en la literatura) hay autores que pasan acríticamente de un escenario a otro y hasta de un festival a otro, porque alguien cometió la imprudencia de premiarlos o de elegirlos para un festival.

Con méritos similarmente escasos, Renato Castellucci, Robert Lepage, Rodrigo García y Beatriz Catani cuentan entre los ejemplos más sorprendentes. Aquí De la Parra prescinde de toda acción: aparecen los dos hermanos y, frase va, frase viene, se cuentan lo sucedido que, a la postre, es insignificante: por lo menos es insignificante para ellos, que concluyen jugando beatíficamente a la pelota.

La directora y adaptadora Patricia Yosi, que dirigió la obra acorde con el diálogo estático del libreto, resolvió prudentemente acortar el imposible comienzo y eliminar algo particularmente imposible hacia el final; pero puesta a eliminar lo superfluo nada hubiera quedado de la obra. Es posible que la obra sea algo más decente, menos ofensiva al sentido común, con estas supresiones; pero lo que no se puede eliminar de «Monogamia» es el tedio de los espectadores. *

 

MONOGAMIA, de Marco Antonio de la Parra, por el Teatro Circular, con Carlos Rodríguez y Walter, Reyno. Escenografía y vestuario de Osvaldo Reyno, luces de Pablo Caballero, música de Fernando Ulivi, dirección general de Patricia Yosi. Estreno del 11 de octubre, sala 2.

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