FESTIVAL IBEROAMERICANO DE TEATRO EN CADIZ

Un soplo refrescante

Y lo ha hecho con dos manifestaciones, procedentes de ambas márgenes del Atlántico: una comedia costumbrista costarricense y las típicas «chirigotas», las murgas gaditanas.

«Las fisgonas» se equivocaron de sitio

La Compañía Nacional de Teatro de Costa Rica, que celebra el 30º aniversario de su creación con una temporada denominada el «año de la comedia», llegó a Cádiz con una obra (del costarricense Samuel Rovinski) «que mayor identificación despierta en el espectador costarricense»: «Las Fisgonas de Paso Ancho» (que también cumple 30 años).

«Obra de género menor» (según reconoció en el Foro de discusión de las obras representadas su propia directora, Eugenia Chavarri), «Las Fisgonas» es una comedia costumbrista, sin mayores pretensiones, que se basa en una sencilla anécdota: la historia de tres vecinas de un suburbio urbano que se ven envueltas en una serie de situaciones jocosas por su costumbre de fisgonear la vida de sus vecinos, al producirse en su barrio una trifulca en una vivienda. Por el escenario desfilan personajes populares y definidos como un vendedor, un capitán de policía que no sabe por dónde empezar su labor, un locutor de radio que narra los hechos como si transmitiera un partido de fútbol, y otros.

Bien actuada, con ritmo eficaz, la obra despertó la simpatía del público gaditano, que vio en ella lo que es: una pintura amable de la vida cotidiana, y entendió por qué es un símbolo de sí mismos para los costarricenses. Pero la misma obra despertó las iras de muchos de los participantes del FIT (en especial los «teóricos» universitarios), que la denostaron (aunque sólo fuera «off the record»). Se argumentó que «no es una obra para un Festival», opinión –por otra parte– que comparten sus propios intérpretes, cuyo «cariño» en la interpretación –por una parte– y cuya humildad en las discusiones –por otra– es de destacar.

Teniendo en cuenta el creativo paso de nuestro Atahualpa Del Cioppo por Costa Rica y su Compañía Nacional y la estancia en ese país de muchos artistas uruguayos, argentinos y chilenos en los tiempos de las dictaduras del Cono Sur, la obra representada por los teatreros «ticos»decepcionó las expectativas creadas por la presencia de este elenco. Pero esta presencia, con esa obra, se hizo por decisión de «quien corresponde» (las autoridades culturales de ese país).

«La Chirigota del Selu» en el teatro radiofónico

Desde su pasada edición de 2000, el FIT gaditano ha recuperado un género teatral en su momento muy importante: el teatro radiofónico, la otrora popular radionovela, hoy desplazada por la telenovela. Este año, una emisora local (Canal Sur Radio Andalucía, la emisora oficial de la Autonomía de Andalucía) transmitió en directo desde la sede del FIT fragmentos de «H, una ópera, un musical, una zarzuela…», coproducción de esa emisora y del propio FIT que se emitirá a partir del próximo mes.

Ella incluye composiciones interpretadas por la «Chirigota del Selu» (Selu: José Luis), que dirige José Luis García Cossio. La chirigota es una típica agrupación carnavalera gaditana, con extraordinario parecido a la murga montevideana. El guión de «H» es de Pedro G. Romero y el título de «H» proviene de una letra de Juan C. Posse que cantaron los «Curtidores de Hongos» en el Carnaval de 1954. («Hay una bomba famosa/ que al mundo hace temblar,/ se llama H, que es muda/… ).

Visión con humor de la marginalidad

Dos grupos españoles, unidos en cooperativa (Zanguango Teatro y Trapu-Zaharra), presentaron «Pan con Pan», obra que contó con la aprobación de público y crítica.

«Espectáculo en el que se mezclan el humor, la poesía y la crítica social», según definición del propio elenco, es una pieza en la que los 4 protagonistas son los integrantes de una familia que vive en una destartalada casilla, en plena marginalidad. Compuesta por un albañil que sólo realiza ocasionales «chapuzas» (pequeñas «changas»), su mujer medio tonta cargada de hijos, su hijo mayor, algo subnormal, con veleidades de boxeador triunfante y una cuñada con tendencias a ser estrella televisiva, la familia vive una situación de esquizofrenia en la que cada participante vive –más que la vida real– una vida de sueños que no se corresponde a la realidad. Sin comunicación alguna entre ellos, los cuatro «van a su aire» hasta que desembocan en una esperpéntica situación en la que cada uno interpreta el papel que sueña el otro.

Recorrida por un humor cáustico y cruel, con ironía que denuncia una situación de marginalidad sobrevenida, sin caer ni en el grotesco ni en la risa fácil a costa de ridiculizar los personajes, la pieza tiene la virtud de finalizar a tiempo, cuando las situaciones se acercan a la reiteración. No llega a profundizar las circunstancias y características de la marginalidad, pero es que no se lo propone. Tan sólo busca acercarse con el humor a ella y considerarla desde este original punto de vista.

Una pareja en situación extrema

«Hacer el amor en el refugio atómico» llegó a un escenario gaditano de mano del grupo salvadoreño Artteatro. Se trata de una pieza teatral de origen narrativo, adaptada para la escena por su propio autor (Alvaro Menem Desleal).

Dirigida por Fernando Umalla, la pieza propone el deterioro de una pareja de personas de buenos recursos económicos que ante la amenaza de un conflicto nuclear deciden construirse un refugio atómico para refugiarse en él en caso de estallar la guerra. Al principio lo utilizan como lugar donde ir a hacer el amor, lo que resulta novedoso y divertido, pero luego deben refugiarse en él al iniciarse la primera y última guerra nuclear.

Y allí comienza el deterioro no sólo de la relación entre ellos (en el plano conyugal y afectivo) sino el de su propia condición humana: se bestializan debido a la presión de la propia situación claustrofóbica y de desesperanza en que viven. Conviviendo en la suciedad y con los propios residuos que generan, llegan a la decisión de poner término a sus vidas al revelar la mujer que está embarazada y afirmar que –en un mundo destruido y del que son los únicos sobrevivientes– no hay razón para sobrevivir y traer al mundo una nueva vida.

Aquí reside el único fallo del texto de esta pieza salvadoreña, de –por cierto– pesimista final: tal decisión que puede incluso presentarse como sacrificio de amor maternal no está lo suficientemente desarrollada, llega abruptamente sin explicación previa.

Bien dirigida, contó con buena actuación de la pareja y con escenas de desnudo (aquí si no gratuitas) realizadas con una plasticidad que revela el paso por la danza de la joven y bella protagonista.

«Mi reino por una buena versión»

Con dirección y dramaturgia (léase adaptación) de Heidi Abderhalder, el grupo colombiano «Mapa Teatro» trajo a Cádiz su versión de la shakesperiana obra «Ricardo III».

Reducido el texto del bardo de Strafford-on-Avon a una versión de apenas hora y media, ésta adolece de un primer y absolutamente primordial defecto: los espectadores deben conocer previamente la obra para poder entender la representación. Conocimiento aun más necesario si se tiene en cuenta que cada actor realiza varios papeles, incluso femeninos. La única actriz, inglesa, es más que la Reina Margarita una «deus ex machina» que a veces parece ser el destino o la muerte y a la que se le hace recitar ciertos pasajes en inglés.

Con dos buenos actores (que intepretan –entre otros– el papel de Ricardo III al final de la obra y el de su válido Buckingham), el resto del elenco es de menor nivel y la representación adolece de un exceso de movimientos que no ayudan al texto y a su desarrollo; texto shakespeari
ano que –eso sí– se sigue muy fielmente.

Un abuso de utilería (en especial de muchas calaveras que se van trasladando y disponiendo sobre el piso del escenario, a lo largo de toda la obra) llega a ser molesto. Se comprende el propósito de crear un ambiente de muerte (propio de la obra), sobre todo teniendo en cuenta el país del que provienen los integrantes del grupo «Mapa», pero ello podría lograrse de otra manera.

En síntesis, una puesta en escena de una muy difícil obra de Shakespeare, con interesante propuesta, pero no lograda y con planteamientos escénicos equivocados. Como dijo un espectador gaditano: «Shakespeare terminará enviando un e-mail al FIT ofreciendo su reino, no por un caballo, sino por una buena versión de una obra suya». Y es que la gran mayoría de las obras del genio inglés presentadas en los FIT no han sido muy logradas… *

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