Los comediantes británicos rechazaron ley antiterrorista
La guerra derivada de los atentados del 11 de setiembre pasado a las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono sigue teniendo secuelas en todo el mundo, particularmente en aquellos países que, de uno u otro modo, están involucrados en el conflicto bélico que se dirime en las lejanas tierras afganas.
A las naturales precauciones en materia de seguridad que se han adoptado en las naciones consideradas factibles blancos de represalias contra Occidente, se suman debates internos en torno a si la legislación debería o no adecuarse a los tiempos de guerra.
La controversia se instaló ahora en Inglaterra, donde el Parlamento se apresta a sancionar una ley que penaliza el odio religioso, que ha sido definida como antiterrorista.
Algunos artistas manifestaron su hondo malestar por el contenido de la norma que, a juicio de los mismos, limitaría la indispensable libertad de expresión que siempre requiere el arte para crear sin condicionamientos.
Según Rowan Atkinson, creador del popular personaje «Mr. Bean», se trata de una medida que podría «amordazar la sátira» y atentar, en definitiva, contra la indispensable libertad de crear sin límites ni mayores ataduras. «Los que apoyan este tipo de leyes, presumiblemente dirán que no apunta a los cómicos, pero la realidad es que las leyes sobre cuestiones subjetivas o morales tejen una sutil tela en la cual las libertades fundamentales, como la de expresión, pueden permanecer comprometidas», escribió el actor al periódico británico Times.
«Siempre creí que no debe haber ningún argumento sobre el cual se prohíba bromear, incluyendo la religión», agregó Atkinson, a cuya protesta se sumaron las voces del escritor John Mortimer, el actor Rory Bremner, el dibujante Gerald Scarfe y otros exponentes del mundo del espectáculo.
Atkinson recordó el caso del filme del grupo Monty Python, Brian de Nazareth –cinta que fue estrenada en nuestro país hace varios años–, en el que se ensayaba una delirante parodia del Evangelio y la vida de Jesucristo.
«¿Cómo sería considerado a la luz de la nueva ley?», se preguntó «Mr. Bean», visiblemente molesto por la norma que seguramente será aprobada en los próximos días.
Por su parte, un portavoz del Ministerio del Interior subrayó que el diseño de la ley, que fue presentada ante el Parlamento el lunes pasado, «no apunta a limitar la libertad de palabra y de expresión». *
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