La lengua no es de trapo

Transexualidad de las palabras

Un fantasma recorre el mundo de la lengua: el fantasma de la transexualidad. No he podido descubrir aún por qué oscuro mecanismo se instala de vez en cuando en los hábitos de nuestra comunidad lingüística la manía de cambiar de género a ciertos sustantivos.

Es el caso de la palabra empleada para designar esos lugares donde se brinda asistencia médica en más de una especialidad y que cuentan con servicios de enfermería y primeros auxilios. Hasta no hace mucho tiempo, se los conocía como policlínicas, así en femenino, y resulta que ahora, alguna mente perversa las ha masculinizado transformándolas en policlínicos.

Cuando empecé a advertir esta anomalía, decidí consultar el diccionario, por las dudas, no fuera cosa que estos académicos imprevisibles hubieran aceptado el masculino. El DRAE nos aclara la cuestión: el término policlínico directamente no existe. Sí figura clínico, del que se nos dice que es un adjetivo: un procedimiento clínico, una solución clínica. Puede usarse también como sustantivo con el sentido de persona consagrada al ejercicio práctico de la medicina: el clínico diagnosticó hepatitis.

En cuanto al vocablo clínica, se nos informa que es un sustantivo femenino que designa la parte práctica de la enseñanza de la medicina, y también el departamento de los hospitales destinado a dar esta enseñanza; finalmente, tiene el significado de hospital privado, por lo general dedicado a una especialidad médica: una clínica psiquiátrica.

Y al final llegamos a policlínica, sustantivo femenino que –según el mataburros– no significa otra cosa que un establecimiento privado con distintas especialidades médicas y quirúrgicas.

–Policlínico era un caballo que yo supe tener: tenía clines hasta en las verijas…

–¡Qué lo parió! *

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