Resultados dispares
ueña de un registro de voz grave con tendencia a mezzosoprano junto a sus reconocidas virtudes de intérprete de tangos, la cantante nos ofrece en estas grabaciones una demostración de cómo se debe hacer la canción ciudadana, cuando se tiene gusto, sensibilidad y refinamiento.
En los catorce temas de la placa volvemos a encontrarnos con tangos de larga trayectoria dentro del género y que parecen no tener medida en el tiempo, «La última copa», «Yuyo verde», «Gricel», «De mi barrio» han sido registrados por diversos cantantes y estilos interpretativos, pero Amelita los vuelve a recrear con frescura y gracia. Descubierta por Astor Piazzolla, muchos sostienen que fue la voz femenina del reconocido músico, nos encontramos con tres temas del desaparecido músico: «Vamos Nina» y «Preludio para la Cruz del Sur», este último lo mejor del disco, ya que a la estupenda letra de Horacio Ferrer, Amelita le agrega una fuerte carga de sensibilidad y dramatismo. Pero también existen nuevas y hermosas canciones como «Un bosque de besos», «Volver con sol» de buenos valores poéticos y musicales que la cantante aborda con buen rigor profesional.
La Baltar entiende todo lo que dice y canta, para ello se vale de una garganta que maneja como un instrumento valioso para trasmitir el verso, haciéndolo creíble, con vigor y temperamento, pero sin las poses exageradas de muchas cantantes actuales. Para estas grabaciones se asoció con un grupo de siete músicos, de reconocida trayectoria en Buenos Aires, todos dirigidos por Gustavo Fedel, un hombre que últimamente le ha hecho todos los arreglos para un mayor lucimiento de su registro vocal. Aquí tenemos tango bien cantado y para los tiempos que corren, es mucho. La presentación del disco, como todos los deWarner Music, es impecable.
Escasos valores
Es evidente que faltan valores, en el canto, dentro del tango. Esta debe ser una de las razones, o la única, para que muchos, con algo de voz, se pongan a cantar y, lo que es peor grabar tangos.
Tal lo sucedido con estas grabaciones realizadas por el actor Carlos Hernández, integrante del elenco estable del teatro El Galpón y recordado intérprete, en el rol de Carlos Gardel, en la película «Gardel, ecos del silencio».
Con una voz de registro pequeño, falto de matices y desafinando en algunos casos, Hernández grabó varios temas, la mayoría del repertorio gardeliano, y dos que fueron éxito en la voz de Alfredo Zitarrosa, sin agregar nada a ello. Es duro decirlo, pero todo está dentro de un marco de pobreza generalizada y lo único rescatable siguen siendo algunos tangos, que en la voz de Gardel se hicieron inolvidables, pero que en las grabaciones de Hernández no encuentran fuerza, ni sentido. Lo acompañan musicalmente Jorge Malvarez, Eduardo «Toto» Méndez y Carlos Morales, tres buenos ejecutantes, quienes realizan dos clásicos instrumentales de Julián Plaza: «Danzarín» y «Nocturna». *
Amelita Baltar. Amelita de todos los tangos. Warner Music, 2001
Carlos Hernández. 40 años no es nada. Tango´s 2001.
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