Leonardo Di Caprio en versión cruda
«La película debe ser boicoteada porque explota el nombre de Di Caprio para capturar espectadores y recaudar más dinero, mientras sin ese nombre no tendría ningún interés», dijo Kirsten Langer, una jovencísima y enfurecida fan del actor.
El filme –que estuvo guardado en un cajón durante cuatro años antes de ser «descubierto» por un dirigente de Zentropa, la casa de producción danesa–, había sido rodado en 1995 por un joven cineasta norteamericano, R. D. Robb. La idea era poner alrededor de una mesa a un grupo de muchachos y dejarles hablar libremente sobre ellos, sobre su relación con el sexo y la droga, sobre sus intereses y sus preocupaciones.
En el grupo estaban un Leonardo Di Caprio y un Tobey Maguire que aún no eran ricos y famosos y que, por una compensación simbólica de 575 dólares, habían aceptado hacer un «favor» a su amigo cineasta.
En torno a esa mesa de un «fast fodd», ante tres cámaras fijas, los futuros divos de Hollywood se habían confesado sin complejos y sin moderar su lenguaje, a menudo muy crudo.
El cortometraje, en blanco y negro, se volvió un auténtico filme, pero el proyecto se paralizó antes del montaje por falta de medios: y en tanto, los dos jóvenes actores se convirtieron en dos estrellas del cine, con algún que otro problema de imagen y la posibilidad de emplear a un nutrido grupo de abogados.
Estos, cuando Zentropa entró en posesión de las cintas, lograron impedir que el filme fuese programado en Estados Unidos y Canadá, aunque no pudieron bloquear su distribución en el resto del mundo.
El montaje duró ocho meses, en los estudios de Zentropa, y fue hecho de manera que «no dañase la imagen de los dos protagonistas», declaró el director de la productora, Peter Aalbaek Jensen, «fascinado por una conversación entre amigos que asume un interés tal que justifica todo un filme».
«Es una imagen realista de la juventud norteamericana de los años ’90», explicó a la prensa Robb, el cineasta de 29 años. «Quería demostrar que la generación a la que pertenezco está tan desorientada como las precedentes y como la que la siguió, pero que también somos muy inteligentes y competentes y que no dañaremos al mundo más de lo que lo hicieron los de las anteriores generaciones», agregó.
La película ya ha sido vendida a varios países y ha llevado a las arcas de Zentropa «menos de lo previsto, pero de todos modos una cifra satisfactoria en relación al tipo de filme», indicó Jensen. *
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