"Che" Guevara, el fotógrafo
Por primera vez, fotos tomadas por el célebre guerrillero argentino, apasionado de la fotografía, son expuestas en La Habana. Provenientes esencialmente de los archivos personales de su esposa cubana Aleida March y de las colecciones de la Biblioteca Nacional José Martí, organizada con el auspicio de la Generalitat de Valencia (España), la exposición que reúne más de 200 fotos está instalada en 12 salas de la fortaleza de La Cabaña, al otro lado de la bahía de La Habana.
«Aquí está el mismo iris que enfoca la mirilla de su fusil», dijo en el acto de inauguración uno de los hijos del Che, Camilo Guevara, a quien se puede observar durante su infancia, en pañales, en una fotografía de 1962 tomada por su padre.
Primero fotógrafo
Paisajes, monumentos, parejas, autorretratos: el Che comenzó su carrera fotográfica antes que su carrera revolucionaria, haciendo una breve incursión en el foto-reportaje durante los Juegos Panamericanos de 1955 en México para una agencia de prensa argentina.
Presuntamente el Che, médico de formación, ejerció durante varios meses el oficio de fotógrafo ambulante en los parques de la capital mexicana, sacando especialmente retratos a turistas estadounidenses, según sus biógrafos. Varias fotos ilustran, además, sus fallidos intentos por escalar el Popocatepelt, el mayor volcán mexicano, así como sus incursiones en las ruinas mayas de Yucatán.
Una de las salas de la exposición está enteramente dedicada a fotos en blanco y negro tomadas por el Che en la Sierra Maestra, los montes de donde surgió el movimiento guerrillero de Fidel Castro que derrocaría a la dictadura de Fulgencio Batista en 1959.
El comienzo de la era revolucionaria le inspiró a tomar sobrias fotografías de fábricas, de escuelas en construcción, campos de caña de azúcar, helicópteros, niños sonrientes vestidos con harapos y algunas fotos de Fidel Castro en actos políticos de masas.
En paralelo a su pasión por la fotografía, dio vía libre a su pasión por los viajes, con su cámara al hombro, tanto como adolescente cuando recorrió parte de América Latina en bicicleta, moto o en canoa, como cuando ocupó el cargo de ministro del gobierno cubano y emisario de Fidel Castro, especialmente en Africa y Asia. Algunas fotos de su vida privada (la de su primera esposa, la peruana Hilda Gadea y su hija Hildita y otras de su familia cubana) forman parte de la exposición.
Un melancólico autorretrato, de perfil y a contraluz, fumando un cigarro y con la boina negra donde luce la estrella de Comandante de la Revolución cubana cierra el conjunto fotográfico, como punzante reproducción de la imagen que contribuyó a hacer de él un mito que jamás llegaría a ver. El más célebre retrato del Che Guevara, que muestra al guerrillero argentino con mirada adusta, de boina y con cabello largos, es obra del fotógrafo cubano Alberto Korda, fallecido hace pocos meses. *
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