París en clave pop
Segunda incursión del cineasta australiano Baz Luhrmann, esta vez sobre el célebre cabaret parisino de fines del siglo XIX.
Con Ewan McGregor y Nicole Kidman en los roles principales, la película de Luhrmann (responsable de la discutible versión de Romeo y Julieta que protagonizaran Leonardo Di Caprio y Claire Dane hace algún tiempo), apunta a construir «una celebración de la verdad, la belleza, de la libertad pero, sobre todas las cosas, de amor».
Kidman es Satine, la estrella del Moulin Rouge y la cortesana más famosa de la ciudad. La joven se ve atrapada entre el amor del joven escritor interpretado por McGregor y su obsesión por otro hombre.
Sobre Moulin Rouge escribió el crítico Raúl Forlán hace algunos días: «¿Qué pretendió el modernoso Baz Lurhmann con el rodaje de Moulin Rouge? ¿Comprobar que el París hacia fines del siglo XIX era una fiesta con una producción de intensidad parecida al vértigo, a la locura y a una suerte de preversión de aquella posterior, emblemática consigna de queremos el mundo y lo queremos ahora? Desde luego que aquel París fue revoltoso y hasta revolucionario en el plano artístico durante ese tramo epocal que se extendió hasta las primeras décadas del siglo que ingresaría, pero el ejemplo cinematográfico de Baz Lurhmaan habría que obviarlo como referencia». Según Forlán, «Moulin Rouge no deja de ser una simple love story con halo trágico».
El elenco también incluye a John Leguizamo (que interpreta a Henry Toulouse Lautrec), Jim Broadbent (Harold Zidler) y Richard Roxburgh (El Duque), entre otros.
Una auténtica curiosidad es la banda de sonido (al menos respecto al tema de la película), estructurada sobre canciones pop grabadas por artistas actuales (Madonna, Elton John, Christina Aguilera, U2), en donde se destaca especialmente una colaboración entre David Bowie y los también británicos Massive Attack. *
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