Sin Hugh y sin dinero
Divine Brown, la prostituta que saltó a la fama tras ser sorprendida en pleno «trabajo» con el actor británico Hugh Grant, volvió a transitar las calles ofreciendo sexo después de dilapidar 850.000 dólares que le llovieron por su fugaz paso a la notoriedad.
Brown regresó a atender a sus clientes del Sunset Boulevard de Los Angeles, en la misma esquina en la que estuvo con el protagonista del filme «Cuatro Bodas y un funeral».
«Estoy destruida y necesito desesperadamente dinero», confesó la mujer a un reportero del periódico del New York Post que la descubrió y entabló diálogo con ella fingiéndose cliente.
«Se terminó todo, cada cosa termina», dijo Brown, la morena texana de 29 años de edad que seis años atrás alcanzó las primeras páginas y los talk shows televisivos al contar los siete minutos que vivió en el interior de un automóvil con Hugh Grant, con quien sostenía una sesión de sexo oral.
El suceso tuvo una amplia repercusión mediática, amenazó con arruinar la fama del actor inglés y, de hecho, le significó la ruptura de su relación con la actriz Elizabeth Hurley.
La pareja sobrevivió como tal un año más, tortuoso y plagado de conflictos, y luego se disolvió.
Brown fue fotografiada por un periódico en el mismo lugar en el que estuvo con Grant y, al reportero que se hizo pasar por cliente, la chica le pidió 200 dólares por un contacto oral, 300 por tener sexo en el auto y 500 por ir a un hotel, sin límite de tiempo.
«No sé de qué hablas, yo soy Roxy Holland», dijo Divine intentando despistar al reportero cuando éste reveló su identidad, pero al poco rato reconoció que, efectivamente, era aquella mujer que tuvo un corto paso por el estrellato.
La prostituta se codeó con el mundo de la moda, trabajó en filmes pornográficos, fue madrina del Carnaval de Río de Janeiro y soñó con trabajar en cine, pero Hollywood rápidamente se olvidó de ella y debió volver al oscuro mundo del alquiler de sexo en Sunset Boulevard
El verdadero nombre de Divine Brown es Estella Thompson y aseguró estar viviendo en Oakland, un suburbio de San Francisco, desde donde dos veces por semana se traslada a Los Angeles o Las Vegas para ganarse la vida ejerciendo el viejo oficio. *
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