Como un canto rodado
En espera de su llegada, vaya este repaso por su extensa y variada carrera.
En 1961, Robert Allen Zimmerman, un joven proveniente de Duluth, Minnesota, cambió su nombre por el de Bob Dylan luego de llegar a Nueva York. Allí, comenzó a presentarse en algunos cafés, desgranando un repertorio de viejas canciones folclóricas americanas y aceptando una paga bastante miserable a cambio de largas horas de actuación. Comenzó a frecuentar al grupo de jóvenes músicos que habían hecho del Greenwich Village su sede, entre los que se encontraban Dave Van Ronk y Judy Collins.
Como un cronista fiel y comprometido, Bob Dylan comenzó a registrar su agitado presente en Nueva York a través de sus primeras canciones. Su contacto inicial con la composición musical fue a través de Talkin´New York y Song to Woody y que formaron parte de su primer disco, llamado Bob Dylan, que fuera producido por el cazatalentos John Hammond, y editado en febrero de 1962 por el sello Columbia, constituyéndose en un fuerte fracaso comercial. Aún así, el aventurero productor Hammond no se rindió y decidió producir el próximo disco de Dylan. Este llegó al año siguiente y a diferencia de su antecesor, está íntegramente compuesto por canciones del propio Dylan. The freewheelin’Bob Dylan está considerado uno de los mejores discos del artista y una obra fundamental, no sólo para comprender la estética de la canción de protesta y la música folk, sino como un documento fiel y acabado de los sentimientos de la juventud americana por aquellos agitados años.
The freewheelin… contiene una de las composiciones más famosas del repertorio de Dylan, Blowin in the wind (Soplando en el viento), canción que ha sido versionada hasta el cansancio y que posee una de las reflexiones más pacifistas que se hallan expresado dentro de la música popular americana. En cuestión de pocos meses, Dylan se transformó no sólo en un renombrado folksinger, sino que también se constituyó en la nueva voz de la canción de protesta.
De esa lógica está impregnado su siguiente disco, The times they are a-changin, editado en enero de 1964 y portador de una serie de canciones en la misma línea de su anterior trabajo discográfico. La veta política aflora con mayor intensidad en este disco, en canciones que se refieren a problemas concretos que aquejaban a la sociedad americana y que eran titulares en los periódicos de aquellos días.
A mediados de 1964, cuando la escena de la música folk esperaba de Dylan un nuevo disco del mismo carácter comprometido que sus anteriores trabajos, el músico editó Another side of Bob Dylan, disco en que se distancia de su papel de cantante de protesta y experimenta con otros sonidos.
La madurez
La transformación musical de Dylan trajo consigo una mutación en su poesía y en su estética; sus principios políticos se hicieron más reservados y sus apariciones en la prensa se vieron menguadas. La electricidad se había apoderado de su música y sus composiciones adquirieron un nuevo giro. Su mejor demostración son los discos Highway 61 revisited (1965) y Blonde on blonde (1966), obras donde Dylan acentúa su distanciamiento de la más pura música folk (lo que le trajo aparejado el odio de los «folkies puristas») y que sirvieron de base para el establecimiento de un nuevo género musical: el folk rock. Diversas bandas, en EEUU y en el Reino Unido, comenzaron a adaptar las canciones de Dylan y a interpretarlas en un formato que, conservando la elaborada lírica de las composiciones, le abría un nuevo universo musical, derivado del más puro rock and roll. Tal fue el caso de The Byrds, Manfred Mann y The Hollies, artistas que con sus creaciones, le dieron mayor sustento y alcance al folk rock.
Mientras tanto, Bob Dylan se sumergía en una vorágine de giras y actuaciones que lo llevaron por distintas partes de Europa y por toda Norteamérica. Ese espiral se vería abruptamente cortado el 30 de julio de 1966, cuando cerca de su domicilio en Woodstock, sufrió un espectacular accidente de moto que casi acabó con su vida. Convaleciente y en busca de tranquilidad, Dylan inició una suerte de retiro que lo alejó de las giras, los medios y el público hasta entrado 1968.
La llamada etapa de madurez en la música de Dylan se inició con el disco John Wesley Harding de 1968 y llega hasta su último disco, Time out of mind, editado en 1997. En esos casi treinta años, Dylan recorrió un camino áspero y difícil, con momentos brillantes, como el disco Blood on the tracks (1975) y otros de franca decadencia.
El 25 de mayo de 1997, el día siguiente al de su cumpleaños número cincuenta y seis, Bob Dylan fue ingresado de apuro en un hospital, víctima de una afección cardíaca. Cuatro meses después de este suceso veía la luz Time out of mind. Continuamente visitadas por el dolor, la enfermedad y la muerte, las canciones de Time… son una suerte de testamento lúcido y desgarrado de un hombre que ha recorrido un duro camino y que siente que aún queda mucho que transitar. Ese corte decadente e intimista parece impregnar el contenido de su nuevo disco.
Amando y hurtando
El nuevo disco de Bob Dylan saldrá a la venta el próximo 11 de setiembre, ostentando el enigmático nombre de Love and Theft (literalmente «Amor y hurto»). Cuenta con doce nuevas canciones que fueron grabadas en la última primavera (boreal) por Dylan y su banda estable, contando con algunos invitados de lujo como el legendario tecladista texano Augie Myers.
Luego de la edición de Time out of mind –por el cual recibió tres premios Grammy en 1997– Dylan había compuesto y grabado una canción para la banda de sonido de Wonder boys (Fin de semana de locos, Curtis Hanson, 2000). Se trata de Things have changed, canción por la que obtuvo un Oscar en la última entrega de premios de la Academia. Además, desde 1997 hasta la fecha, ha realizado cuatrocientas cincuenta actuaciones en diferentes partes del mundo, llegando incluso a tocar ante el papa Juan Pablo ll.
El regreso del veterano artista está signado por el éxito. Un éxito que se anticipa de antemano y que se sustenta en una carrera que, con cuarenta años de duración, encuentra en Dylan a alguien que aún tiene mucho por decir. *
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