CIERRA FESTIVAL DE INVIERNO CON VALIOSOS ESTRENOS

Nueva producción nacional llega a la pantalla grande

La película en cuestión, (que narra la particular historia de una minusválida cuya distracción consiste en violar la correspondencia procesada para el reparto de su esposo, empleado del correo), ya ha obtenido reconocimientos internacionales a nivel de Mejor Guión, Mejor Actuación Femenina, Mejor Película de Ficción y el «Premio Fundación Fernando Birri» en el Festival Latinoamericano de Rosario, en Argentina. En este sentido, el director Brummel Pommerenck no puede ocultar su satisfacción –e incluso su sorpresa–, al señalar que ahora «el producto cinematográfico se va de las manos y tiene vida propia». Esa existencia autónoma del filme ha sido recibida con beneplácito en sectores de la prensa especializada que ya la ha visto y esto, según confiesa el director, «da fuerzas para todo, como continuar luchando por la ley de cine, por ejemplo».

Consultado sobre el particular momento de nuestra cinematografía, Pommerenck no vaciló en decir que «a nivel de cine nacional es un momento histórico, después de tantas vueltas parece que hemos largado definitivamente». Al ser interrogado puntualmente sobre el surgimiento de su obra, el realizador uruguayo señaló que «el punto de partida estuvo, obviamente, en el guión; en este sentido la cosa empezó a partir de un concurso del Instituto Nacional del Audiovisual en el año 1996 donde se obtuvo el Primer Premio además de otros como el del fondo de factibilidad, el del fondo capital y el del FONA».

Cuando la entrevista recorre vivencias de la experiencia detrás de cámaras, el guionista y director apela a calificativos señalando que «resultó precioso, fue como el sueño del pibe hecho realidad. Incluso editar es fabuloso, porque cuando se edita puede percibirse esa articulación que se conecta con lo que uno estuvo pensando plasmar en la pantalla. En resumen, resultó un placer fantástico». Al ser interrogado sobre la duración del rodaje, Pommerenck marcó la prolijidad del mismo al describir el trabajo como «una filmación organizada que duró exactamente las tres semanas que se habían estipulado». Claro que la preproducción llevó alrededor de dos meses, una celeridad que el mismo cineasta confiesa deberse «al aprovechamiento de la licencia que la protagonista, Andrea Davidovics, tenía en la Comedia Nacional». De todas maneras las cosas no resultaron tan simples porque la mencionada actriz se casó en medio del rodaje («Casi la mato –dice en broma Pommerenck– ¿vos te das cuenta?, casarse en plena filmación»), aunque todo salió como se había planeado.

En cuanto a la posproducción, el tema marcó un literal «encierro con el montajista Daniel Márquez durante cuatro o cinco meses» para lograr –como manifestara el realizador casi al final de la entrevista–, «un cine entretenido con una historia que vaya creciendo a lo largo de la exhibición». Profundizando en el cierre, sobre el carácter de dicha historia, Pommerenck habló de «personajes, situaciones y diálogos muy uruguayos; de eso se trata y espero que el público lo perciba». *

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