Dentro de las condecoraciones que ya obtuvo el filme, Andrea Davidovics obtuvo su correspondiente lauro a la Mejor Actuación Femenina en el Festival de Rosario. Una buena razón para la presente (y breve) entrevista.
Andrea Davidovics es una de las promesas más sólidas de la escena nacional. Egresada de la EMAD en 1983, su exitosa trayectoria ya ha sido distinguida anteriormente con un Premio Florencio por su labor en La ópera de dos centavos. Al abordarla, la tentación de traer el tema de su casamiento en medio del rodaje resulta inevitable y, como respuesta, la actriz sonrÃe complacida explicando que su esposo “también tiene un papel en la pelÃcula, por lo que el rodaje supuso una particular luna de miel, fue bárbaro”.
–¿Cómo has vivido los premios de la pelÃcula y el tuyo en particular?
–Por un lado he sentido una gran satisfacción personal pero, más allá de lo individual, me place el reconocimiento a ese esfuerzo que supone hacer una pelÃcula en este paÃs.
Un reconocimiento –además– al tiempo invertido porque Brummel, por ejemplo, estuvo dos años tratando de que la pelÃcula tuviera fondos además de seleccionar el elenco.
Y quisiera hacer una mención especial para el equipo que trabajó en el filme; yo no me canso de repetir que en este paÃs hay técnicos excelentes que saben perfectamente lo que están haciendo y pueden trabajar a cualquier nivel.
Este reconocimiento es el mayor premio además de que llegue a la gente, por supuesto.
–¿Cómo definirÃas tu personaje?
–Mi personaje, que resultó mi primer protagónico de cine, tuvo varias dificultades a nivel actoral y marcaron un auténtico desafÃo.
Estos riesgos fueron los que me llevaron a decir que sÃ, sin ningún tipo de dudas.
Es un personaje limitado fÃsicamente porque está en silla de ruedas y que presenta un perfil psicológico bastante particular; podrÃa hablarse –incluso– de carácter patético, aunque por ahà aparece cierto humor negro que le da una veta tragicómica. *
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