El regreso de João Gilberto
Maestro de maestros, faro estético y ético João Gilberto en realidad nunca se fue del todo. Sus trabajos, sus materiales ciertamente revolucionaron a la música popular brasileña y marcaron a fuego a más de una generación. Es que hay pocos con el fraseo y esa voz tan envolvente y peculiar, tan doblegadora como la de este gigante de la canción.
Luego de una década de silencio, Caetano Veloso –otro compositor mayor– lo convenció a volver a los estudios: el resultado es la reunión de diez canciones bajo la denominación João voz e violao.
Se trata de un registro altamente refinado, casi perfecto y bellísimo de un individuo puntilloso en cada toque, en cada avance vocal. Hay clásicos como «Chega de saudade» o «En vim da Bahía», canción de Gilberto Gil que adquieren una dimensión no precisamente nueva, pero sí empapada de una madurez sobresaliente.
«Mejor que el silencio, João», señaló alguna vez Caetano Veloso y en la portada del disco se alude a la tremenda contundencia de la frase. Y en buena medida es cierto: João Gilberto es de esos músicos tan solares –a la manera que definía a los artistas sin pares Julio Cortázar –que los emisores pueden pasarse largo rato dejándose arrastrar por este disco irreprochablemente fino, sutil, sugestivo y poético.
João voz e violão es realmente una maravilla. Escúchese la versión de «Corazón vagabundo» de Caetano en versión Gilberto y sabrá cómo es la forma del placer y la dicha. Irresistible.
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