ENTREVISTA EXCLUSIVA CON EL ELENCO QUE ESTRENO UNA OBRA SOBRE SANTA TERESITA

Llama de amor viva

Se trata de la primera obra teatral del escritor uruguayo Ernesto Rizzo (1968) sobre la vida de Therèse Martin (Alençon, 1873 – Lisieux, 1897), conocida hoy como Santa Teresita del Niño Jesús. Proveniente del hogar profundamente católico, hija de un padre relojero y una madre encajera, Therèse dejó a su casa y al mundo a los quince años para ingresar en la orden de los carmelitas que fundara en España Santa Teresa de Avila. Al morir, a los veinticuatro años, había terminado de escribir el manuscrito del libro, escrito por orden de la Madre Superiora, donde cuenta su experiencia espiritual y que se titula «Historia de un alma».

Poco antes del estreno y en los camarines del Teatro Victoria, LA REPUBLICA se entrevistó con la directora y el elenco. Por desdicha no pudo estar presente Ana Rosa, aquejada de un resfrío, malestar que debió superar para el estreno y que llegó al teatro en el momento en que finalizaba nuestra conversación. Algo del espíritu seráfico de la santa debe haber pasado a nuestro diálogo, que se desarrolló en una atmósfera poco corriente de luz, alegría y paz.

 

–¿Qué me pueden decir del autor?

 

MARISA BENTANCUR: Ernesto Rizzo es profesor de inglés e instructor de yoga. Es un estudioso de las religiones y en particular de la mística hindú; viajó a la India para profundizar sus conocimientos del brahmanismo. El libro de Santa Teresita le reveló analogías entre la oración de los místicos cristianos y la meditación de los yoguis. Rizzo estuvo muy cerca de nuestro trabajo, sobre todo al comienzo, cuando tratamos de la meditación y la concentración, cuyas diferentes técnicas practicamos para la mejor realización de la obra.

–¿Qué religión practican ustedes?

MARISA: Yo soy católica, aunque no católica practicante.

MARIANA CARDOZO: Yo también soy católica: a Matías (que también actúa en la obra, hijo de Mariana y Tabaré Rivero) lo bautizamos.

JENNY GALVAN: Soy bastante católica, no practicante. La religión católica fue la base de toda mi educación y me ha permitido afrontar mejor diversas experiencias de mi vida.

ROSA SIMONELLI: Creo en Dios, pero no soy católica. Empecé a practicar yoga en mi adolescencia, y me interesó mucho este planteo de una relación entre la religión católica y la experiencia mística del brahmanismo.

SERGIO PEREIRA: Aclaro que hago dos papeles: además de padre de Teresa, que aparece como evocación, hago un papel de algo o alguien que podría ser Dios. También yo fui educado en el catolicismo, era ferviente católico; luego pasé al ateísmo extremo y afirmaba con pasión la inexistencia de Dios; ahora no veo claro en mí mismo. De la obra me interesó el contacto con la experiencia mística: ahora me siento más receptivo, más dispuesto a aceptar los fenómenos religiosos.

GABRIELA: Yo soy agnóstica, pero a todos nos resultó muy atractivo, como actores, ingresar a un mundo de personas que eligieron la vida contemplativa. Pudimos comprenderlos como una opción minoritaria, que ha sido muy cuestionada; la experiencia para mí, como actriz y como persona, ha sido muy fuerte.

MARISA: En ocasión de esta puesta en escena entramos en contacto con monjas de un convento y nos interesamos en sus vidas. A algunas de las hermanas les preguntamos cuándo descubrieron su vocación y nos dijeron: «No piensen que un día se nos apareció una luz… la experiencia religiosa es algo distinto, esencial e intransferible».

GABRIELA: Son mujeres excepcionales, modernas, vigentes, frescas, coherentes, realistas. Una vez que una de ellas muere, las que quedan se ocupan de los pasos necesarios para el proceso de su canonización, a fin de que la hermana muerta pueda ser santa.

–¿Qué creen ustedes que aportan las monjas, en general los que eligen la vida contemplativa, a este mundo?

MARISA: No creo que sean vidas inútiles en ningún aspecto. El rezo es energía y esa fuerza es real. Con su trabajo, con su concentración, irradian energía positiva a su alrededor.

GABRIELA: Yo rescato de esta experiencia artística el plantear y afirmar la validez de un modo de vida alternativo e independiente, el sostener el derecho a que seamos respetados, en todos los aspectos, en nuestras decisiones personales; sobre todo en una experiencia como la de Santa Teresita, donde hay amor, aunque no sea el amor corriente. Cada uno de los espectadores extraerá la conclusión que quiera.

–¿Alguna de ustedes quiere decir algo más?

JENNY: Quiero agregar que para mí la experiencia de actuar en esta obra fue muy provechosa. Pertenezco a la Compañía Italia Fausta, pero me es muy grato estar hoy en este equipo, me siento entre amigas, me hace feliz que me dirija Marisa.

MARIANA: Yo me sentí muy feliz con la culminación de este proyecto. Creí al principio, cuando íbamos a hacerlo en una iglesia y después de la misa, que era una obra para quienes concurren a la iglesia y practican la religión; ahora creo que esta obra, que muestra vidas que no se conocen o se conocen poco, puede y debe llegar a cualquier público.

ROSA: Lo más trascendente para mí fue que a medida que fuimos trabajando me iba quedando como decantación y síntesis, el amor por el reino del espíritu; y, recíprocamente, la felicidad de saber que en ese reino, inserto en un mundo donde hay tanta violencia, se pueda hablar de amor. *

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