El teléfono se quedó solo
EL HUMORISTA español Miguel Gila falleció debido a una insuficiencia respiratoria, consecuencia de una enfermedad pulmonar, este viernes en la madrugada en la clínica Teknon de Barcelona, a los 82 años, informó la agencia AFP.
Miguel Gila nació el 12 de marzo de 1919 en el barrio de Chamberí, en Madrid. Inició su carrera de humorista en 1941 publicando sus dibujos en la revista La Codorniz y luego en Hermano Lobo.
Tras la Guerra Civil fue encarcelado por la dictadura franquista, coincidiendo con el poeta Miguel Hernández.
Según su propia versión, recién conoció el éxito en 1951, cuando actuó en Madrid como espontáneo en el teatro de Fontalba, donde relató un improvisado monólogo relatando su experiencia durante la guerra.
De esta época relataba en particular que en 1937 varios soldados mercenarios franquistas lo hicieron prisionero, pero como estaban tan borrachos no consiguieron fusilarlo.
En el estilo de este monólogo improvisado, Gila creó después una serie de números en forma de conversación telefónica.
Con su teléfono Gila llamaba al enemigo, al presidente de Estados Unidos, a su mujer, al Papa o a quien hiciera falta.
Sobre este aparato, el humorista decía: «Es mi entrañable amigo que lleva 50 años conmigo y nunca me abandonó ni me dio ningún fracaso en ningún lugar». *
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