EVOLUCION

El enemigo viene de afuera

¿Qué pretendió Ivan Reitman con Evolución? Tal vez una variación de Los cazafantasmas en su modalidad narrativa, pero aquí con la amenaza del eterno enemigo exterior (los aliens, ay, ay), un tópico que se viene utilizando ya desde un lugar casi patológico. No es el caso del filme: aquí Reitman maneja el asunto como un mero clisé para dar rienda suelta a una anécdota que en este caso contiene una serie mínima de gags y una saga de convenciones o lugares comunes que pueden llegar a irritar.

David Duchovny y Julianne Moore (y uno se pregunta qué hacen tales actores en este tipo de filmes descartables o, para no ser tan contundentes, menores) y otros tantos freaks, son los encargados de investigar la caída de un meteorito aparentemente inofensivo. Lo cierto es que el poblado se verá amenazado inesperadamente por la aparición de diferentes especies que de a poco irán tomando el lugar. Alerta roja.

Llegan los militares, los científicos que se oponen a la teoría del grupo comandado por el personaje elaborado por Duchovny (que no se esfuerza demasiado, dicho sea de paso) y la trama alcanza algunos buenos momentos. Y punto. Hay gratos efectos sonoros y visuales, por supuesto, pero la anécdota no crece ni tampoco llega a divertir, si ese era en definitiva el propósito final de Ivan Reitman.

Evolución no evoluciona como artefacto –si vale el término– cinematográfico. Redunda en sus propias previsibilidades y no es suficiente. Una lástima porque daba para ahondar en el tema, pero Reitman se quedó lamentablemente en prácticamente plagiarse a sí mismo. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje