La estrategia de la ilusión
Su cara puede resultar más o menos conocida para el público ya que todos los martes se lo puede ver por televisión. Aunque sólo tiene 22 años, lleva mucho tiempo en el negocio de la magia. De hecho, está en ella desde mucho tiempo antes de que se convirtiera en un medio de vida.
–¿Cómo llegás al mundo de la magia?
–Comencé muy chico, con trece o catorce años más o menos, con los juegos de magia que me regalaban de cumpleaños. Me gustó y me acerqué a un mago aficionado que conocía, quien a su vez me acercó al mundo de los magos profesionales. Al poco tiempo, comencé a tomarlo como una posible profesión.
–¿Desde hace cuánto sos mago profesional?
–Vivo de la magia desde hace tres años. Es difícil, pero he tratado de generar espectáculos específicos para el medio. Por ejemplo, trabajo mucho con empresas, en los eventos especiales. Intento entonces trabajar en los trucos con los elementos que la empresa está promoviendo en el evento.
–Ganaste un segundo lugar en el reciente Congreso de Ilusionismo de Argentina. ¿Cómo llegaste a ese encuentro?
–Desde hace ya varios años participo de esta clase de Congresos y reuniones. Son importantes para mantenerte actualizado sobre lo nuevo que hay en el mundo de la magia. No es sólo que vengan magos famosos a dar clases teóricas magistrales (algo que ocurre y está muy bien) sino que también se produce un gran intercambio a nivel de los pasillos, con otros magos que van allí y que de pronto no son famosos pero que tienen buenos trucos. Y el premio que obtuve fue en lo que me especializo, que es Magia de Salón. El primer premio fue declarado desierto y me dieron el segundo.
–¿Qué es lo que se evalúa en un concurso como este?
–Se evalúa la técnica que tenga a la hora de hacer los juegos de magia. También cuenta la presencia, la ropa, la forma de contactar con el público, el armado de la rutina. Pesa mucho también la capacidad de manejar las tensiones.
–¿Cuál es tu principal área de trabajo?
–Además de estar en Caleidoscopio los martes después de mediodía, mi principal área es a nivel de empresas. Trabajo mucho en fiestas privadas y realizo lo que se llama «magia promocional», o sea, utilizo en las rutinas los elementos que la empresa quiere promover.
–¿Tenés algún mago que sea una referencia fuerte en tu trabajo?
–Sí, el español Juan Tamariz, que para mí es un mago importantísimo. Y no sólo para mí. Tamariz está proponiendo un regreso a la magia en pequeñas dimensiones. No es que esté mal ese ilusionismo gigante tipo David Copperfield, que me encanta. Es sólo que la gente ya no se asombra con eso y de a poco comienza a preferir los juegos de magia más pequeños, más personales, más concretos. Es lo que se llama hacer magia con las manos. Tamariz trabaja muy cerca de la gente, recorre mesas e interactúa mucho con el público. Además, cuando Tamariz retoma una rutina clásica, lo hace de una forma novedosa y todos salen atrás de él. Tiene un gran manejo del público a nivel psicológico, sabe manejar los estados de ánimo del público. Y eso que no tiene aspecto de mago para nada, usa unos vaqueros viejos y el pelo largo todo despeinado. En eso consiste su presencia justamente. Para mí, es un mago emocionante, hace magia para magos.
–¿Qué tanto lugar hay para la innovación en el ilusionismo?
–Bueno, casi todo está inventado ya pero siempre quedan nuevas formas para hacer lo ya hecho. Yo recibí un premio, también en Argentina, en el rubro Invención y perfeccionamiento mágico. Creo que el espacio que queda es buscar nuevas formas para las viejas rutinas. Al menos, eso es lo que a mí me interesa. *
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