De fotografía y diseño gráfico
Para que la actividad artística montevideana adquiera un nivel profesional hacen falta varios factores. Desde planificación anual (por diferentes motivos inexistentes), difundido en tiempo y forma, entradas adecuadas que no impulsen a desistir la visita ante escaleras empinadas e incómodas (sólo el Museo Zorrilla tiene buen acceso), fechas de inauguración enviadas con antelación y no el mismo día, carteles indicadores en la calle (un par de locales lo tienen, Parque Rodó, Plaza Fabini), bancos o sillas para descansar en el interior, una cierta cordialidad para recibir al público como la entrega de alguna hoja orientadora de lo que se verá a falta de catálogo. En especial, que las obras tengan algún atractivo, que estén bien colgadas e iluminadas, con indicaciones mínimas y suficientes. Que al concurrir, en fin, a galerías tenga sentido, que se sienta la voluntad de regresar por la gratificación obtenida.
El Molino de Pérez lo conocen los vecinos. Desde la rambla no hay indicación alguna de su existencia ni anuncio de exposiciones. Con un exterior no muy cuidado, dominan, fuera y dentro, el restaurante y la cafetería. El hermoso primer piso, amplio y bien iluminado, recibe irregulares muestras de diferentes artistas, quizás sin tener en cuenta el público muy especial que lo frecuenta. La instalación actual de un equipo, consistente en amontonar neumáticos al lado del restaurante, no parece un acierto ni estético ni funcional. Tampoco el Museo Zorrilla se visualiza con facilidad. Bien resuelta la ampliación edilicia, las esculturas y dibujos de José Luis Zorrilla reconstruyen el taller próximo sin ofrecer un enfoque distinto al ya conocido. Demasiadas obras. Una severa selección habría potenciado la calidad de muchas piezas, las virtudes de dibujante en la gran composición que acaso inspiró a Belloni el monumento del Entrevero, con una lectura más límpida. A riesgo de convertirse en centros barriales y de núcleos sociales restringidos, atraídos por ofertas gastronómicas, ambos casos, apoyados por el Estado y el Municipio, necesitan establecer un diálogo fluido y abierto con un espectro más amplio de público instrumentando medidas movilizadoras adecuadas fortaleciendo el lado cultural. Que sean lugares atractivos (ya tienen las condiciones físicas) para el encuentro de creadores, estudiantes y un variado público de manera regular y periódica y no al servicio de intereses de grupos por bien intencionados que estén y con una errática orientación. Lo comercial se da por añadidura.Y no al revés.
Fotógrafo dadaísta
Raoul Hausmann (Viena, 1886 – Limoges, 1971) fue uno de los protagonistas principales del movimiento dadaísta berlinés. Formado con su padre pintor, la familia abandonó la capital de Austria en un período de apabullante concentración de talentos intelectuales y artísticos (Freud, Wittgenstein, Klimt, Mahler, Schönberg, Loos, Musil) para radicarse en Berlín, que en los años veinte se convertiría, junto con París, en la vanguardia artística. Entre 1912 y 1920 publicó artículos de crítica social y artística en revistas prestigiosas (Der Sturm, Die Aktion), inventó el fotomontaje (1918), y con sus compañeros George Grosz, Johannes Baader, Richard Hülsenbeck, John Heartfield, formó la directiva del grupo Dadá en Berlín, del cual se apartará por diferencias varias casi de inmediato, acercándose a los constructivistas alemanes. Téorico, novelista, precursor de la nueva fotografía (dejó 2 mil trabajos), huyó de los nazis en 1933, se marchó a París, Ibiza, otra vez París, Zurich, Praga hasta establecerse en Limoges desde donde estuvo en contacto con los amigos berlineses Moholy Nagy y Kurt Schwitters.
La exposición de Hausmann se inaugurará el viernes en el Centro Municipal de Exposiciones y está organizada por el Goethe Institut Inter Nationes, según una concepción de Floris M. Neussis. Comprende unas 70 obras realizadas entre 1927 y 1957: las fotografías son tirajes recientes a partir de negativos originales y reproducciones facsimilares de fotomontajes, colages y fotogramas, fechadas en el Báltico, Berlín, Ibiza, Praga y Limoges.
Diseño gráfico suizo
Con el título El ruido se ve mejor en el silencio y curadoría de la Revista CH Creatio-Helvetia, en la Colección Engelman Ost se inaugurará el jueves una exposición de diseño gráfico de diez talleres suizos. Gérard Pétremand, artista fotógrafo suizo se encargará de un taller-conferencia sobre el ruido y el diseño. La muestra está organizada por la embajada Suiza.
Los museos en el museo
Un nuevo ciclo de videos comenzará el próximo fin de semana en el Museo Nacional de Artes Visuales, durante los meses de mayo, junio y julio. Se trata de Los museos en el museo, un panorama de algunos de los más importantes museos del mundo: el Louvre, Metropolitan de Nueva York, Ermitage de San Petersburgo, Academia de Brera de Milán, Galería de los Oficios de Florencia, Palacio Ducal de Venecia, Museos Capitolinos de Roma, Centro Reina Sofía y Colección Thyssen Bornemisza de Madrid, Museos de Manheim y de Bonn, Alemania. Los sábados y domingos a las 18.00 horas. El ciclo se integra al 18 de mayo, Día Internacional de los Museos.
Dos debates
Lo que quedó del Foro Universitario 2000 se hace ahora en presentación de Alba Platero. Hoy y mañana en la Agrupación Universitaria, a la vuelta de la ENBA, se tratarán los temas Arte y política (invitados Javier Alonso, Julio Marenales, Nelbia Romero, Jorge Soto, Ernesto Vila) y Arte y género (Laura Bermúdez, Marisa Ruiz, Graciela Sapriza).
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