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Jueves 17 de Abril, 2014
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  • Hoy. Estreno en la sala Zavala Muniz, de obra de Jean Luc Lagarce

    Reglas de la urbanidad en la sociedad moderna

    Esta noche a la hora 20.45 en la sala Zavala Muniz, del Teatro Solís (Buenos Aires 678), será estrenada la obra teatral "Las reglas de la urbanidad en la sociedad moderna" de Jean Luc Lagarce, bajo la dirección de Rubén Szuchmacher y la actuación de Estela Medina, dos referentes de la escena teatral del Río de la Plata.

    Jueves 02 de septiembre de 2010 | 03:04
    Dramaturgo. Jean Luc Lagarce, un monólogo de urbanidad.

    Las reglas de la urbanidad en la sociedad moderna, de Jean Luc Lagarce, es un monólogo a partir de un manual de urbanidad francés de principios del siglo pasado. En ella, las reglas para poder atravesar la vida son expuestas por una enigmática mujer.

    “Las reglas de la urbanidad en la sociedad moderna” es una coproducción del Teatro Solís de Uruguay y Espacio Teatral El Kafka de Argentina.

    El valor de las localidades será $ 250 (en cualquier ubicación de la sala).

    “Nacer, no es muy difícil. Morir, es muy fácil.

    Nacer, no es muy difícil. Morir, es muy fácil. Vivir, entre ambos acontecimientos, no resulta necesariamente imposible. Basta con respetar las reglas y los principios para conformarse con ellos. Basta con saber que, en cualquier circunstancia, existe una solución, una manera de reaccionar y de actuar, una explicación a los problemas, porque la vida no es más que una sucesión de problemas ínfimos que exigen e implican una respuesta.

    Algunas de estas prácticas soluciones ayudan a escapar de la incertidumbre, de la duda, de la tremenda reacción espontánea, de la emoción súbita, de la alegría tan grosera, de la cordialidad más generosa o del dolor sincero.

    Ha dicho Lagarce: “Aprender a vivir, saber vivir (savoir vivre), siempre nos protegerá del natural, alejará a ese animal ansioso de resurgir: esa parte de nuestro ser tan maleducada que daría rienda suelta a su corazón, que nos llevaría a acercarnos a los que queremos sin conciencia de rango ni estatuto en este mundo, a alejarnos de las apariencias engañosas.

    Se trata de conocer y de aprender, desde aquel instante ya tan mundano del nacimiento, a mantener su rango y a respetar los códigos que rigen la existencia.

    Se trata, por fin, de controlar las penas, de llorar en cantidad necesaria y relativa, de medir la importancia de la pena y sobre todo, en los momentos más duros de la vida, de relativizar la importancia que se les otorga”.

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