"Me quedé con el optimismo de Elisa"
–En el preestreno dijiste que Beatriz Flores Silva había sacado de ti cosas que no sabías que tenías, ¿a qué cosas te referías?
–Eso lo dije por dos motivos bien distintos: por un lado por el personaje, por lo que el personaje pedía de mí, y por otro lado por el rodaje, que fue muy difícil, con muchas locaciones. Me encontré en esta tragedia, con ese personaje y con recursos míos que no sabía tenía.
–¿Quedaste enganchada en tu personaje?
–No, por suerte no me pasó eso. Creo que a manejar eso también se aprende.
Con lo que sí me quedé fue con el optimismo del personaje. Elisa es una luchadora y casi todo lo que hace lo hace de buena leche, y yo elegí quedarme con eso, que a la vez fue en buena medida lo que me exigió el personaje.
–¿Cómo fue el proceso de trabajo de En la puta vida?
–Trabajar junto a Beatriz es una experiencia muy intensa ya que ella vive la vida de una forma muy intensa.
Hay algo que tiene ella, que es relacionarse de una forma muy humana.
Además, el rodaje fue muy complejo, con muchas locaciones, filmación en Montevideo, en Barcelona, con jornadas muy largas…
–Pero ya tenías experiencia en series de televisión que serían más o menos lo mismo, ¿no?
–Sí, pero en la película yo tengo un personaje que está en todas las escenas. Cuando grabás para una serie, llegás, tomás café y esperás hasta que te toca.
Hacés la escena y volvés a tomar café.
En la película estaba todo el tiempo frente a cámaras o en el set y eso es bastante cansador.
–¿Cómo armaste tu personaje para este filme?
–Hay cosas que son estrictamente mías y otras que surgieron de la interacción con Beatriz. Ella trabaja en forma muy específica la dirección de actores, no hay dos actores con los que haya interactuado de la misma manera. El trabajo de motivación y búsqueda que hizo conmigo fue uno y el que hizo con Silvestre (El Cara, protagonista masculino del filme), fue otro bien distinto.
Traté de no hacer la prostituta que todo el mundo está acostumbrado a ver, esa puta toda baqueteada. Mi personaje se mueve con bastante ingenuidad en lugares que, como Barcelona, son muy inhóspitos para las prostitutas, hay mucha violencia, drogas
–Quizá el resto de las prostitutas que aparecen en el filme responde un poco más al modelo clásico que ha mostrado el cine, ¿no?
–No estoy segura, puede ser. Está, por ejemplo, Marta Gularte, y te aseguro que yo nunca había conocido a alguien así. De todas formas creo que en buena medida eso tiene que ver con cierta intención del libreto de marcar diferencias entre Elisa y el resto, que parezca…
–Sapo de otro pozo…
–Claro, y eso explica la historia. Explica por qué El Cara se enamora de ella, por qué un policía español se interesa y la acompaña a Uruguay. De todas formas la película trata de no simplificar, el malo no es tan malo ni la buena es tan buena.
A Elisa nadie la engaña del todo. Entonces los golpes bajos son más bajos, porque todos tienen cierto aspecto humano que los vuelve más vulnerables y cuando algo malo les ocurre, impacta más fuerte al espectador.
–Cuando estabas rodando En la puta vida comentaste que estaban surgiendo otros proyectos, algunos de ellos en España. Por tu acento parecería que se concretaron.
–(Ríe) Lo del acento es porque estoy tomando clases de dicción para poder trabajar en España.
Con mi acento argentino puedo hacer papeles de argentina, o sea, uno cada tres años. En Barcelona estoy por empezar a filmar en un par de meses una película sobre el Barça, sobre el submundo del fútbol, las drogas, las fortunas y las mafias que se mueven en ese ambiente. Y después comienzo a filmar una serie en Roma, producida con capitales italianos y las escenas en Buenos Aires se van a filmar en Barcelona. El director de arte en esa producción es un uruguayo. Para todo eso estoy preparando mi acento.
–¿Cuáles son los planes de promoción para En la puta vida?
–Bueno, por supuesto presentarla en todos los Festivales que se pueda. Ahora va para Montreal, adonde fue invitada. En Cannes y en Venecia ya fue presentada para ver si es parte de la selección oficial.
–¿Cuáles han sido los comentarios que has recibido desde el preestreno?
–Ha habido muy buenos y también malos. Me llamó la atención que haya gente que diga que «no parece una película uruguaya». Es como si no se pudieran dar cuenta de que En la puta vida es también el cine uruguayo, que tienen grandes actores en el medio. Y que Beatriz es una directora muy talentosa, en todo el sentido de la palabra. Creo que hay algo en la elección de los proyectos que habla claramente del perfil del cineasta y a mí me gusta el perfil que muestra Beatriz en esta película.
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