Sex, de René Pollesch, en el Instituto Goethe
Vimos aparecer tres mujeres que, como no se trata de una obra de teatro, no son actrices; y de inmediato pasan a demostrar esta proposición, diciendo las líneas de Pollesch con una mezcla muy mal sonante de dicción normal y grito pelado. Son verdaderos chillidos que deben haber puesto en jaque a las tres gargantas.
El texto que en esta forma recibimos es un conjunto de simplezas escépticas sobre el matrimonio tendiendo al estilo grueso de Elfride Jelinek. Es un modestísimo ensayo sociológico sobre la relación del amor, el sexo y el matrimonio. Pero el público uruguayo sabe que el matrimonio es una unión económica; lo sabe desde el Código Civil de 1868. Lo único innovador de la obra, lo único que nos alarma, es la audacia de que nos escriban «sex» en vez de «sexo». El idioma oficial es el español, así como el sistema métrico es el decimal, con ley y todo. ¿Algo quiere decir «sex» que no dice «sexo»? Al final, la obra recurre a sacar a luz un pene de plástico o de goma, a decirles a los espectadores, en una de esas desesperadas (y desesperantes) tentativas de seudocomunicación, que van a coger (en español esta vez; omiten el «fucking») con alguien del público, o si alguno de los espectadores es puto (omisión de la abusadora palabra «gay»). ¡Qué audaz es Pollesch!. El comentario final es el de siempre. ¿Por qué no se animan los jóvenes creadores con Sade o, varios metros más abajo, con el canal «Venus»? ¡Hay en nuestro medio tanta gente que no se anima a dar la cara por sus opiniones! «Sex» está en escala con todo lo peor de nuestro medio; y los rezongos de Pollesch parecen, a lo más, el refunfuñar de una tía solterona que se quedó, sola, en los años 60.
Una jornada inolvidable para el Instituto Goethe y para quienes gustan de la literatura alemana. ¿Cuándo darán alguna otra obra de Thomas Bernhard, de Marius von Mayemburg, de Roland Schimmelpfennig? Vimos en Porto Alegre una versión de «Los bandidos» de Schiller por Zé Celso Martínez Corrêa, un joven de unos 73 años, enfermo del corazón, obra que ningún creador local se animaría a imitar; ni siquiera los primeros diez minutos.
Sex, de René Pollesch, con Sofía Espinosa, Carolina Faux y Estefanía Machado, dirección de Marcelo Massa. Estreno del 17 de junio, Instituto Goethe.
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