UNA IRONICA RELECTURA DE LOS EVANGELIOS
Hernán Rivera Letelier es uno de los más talentosos y destacados escritores chilenos de la actualidad. Nacido en Talca, Chile, en 1950, obtuvo el tan merecido reconocimiento internacional de público y crítica, con su novela «La Reina Isabel cantaba rancheras», la cual fue galardonada con el premio del Consejo Nacional del Libro y la Lectura en 1994.
La premiada obra es una de las de más vasta difusión de la narrativa chilena reciente. Tan sólo dos años después, también fue galardonado otro libro del autor: «Himno del ángel parado en una pata».
Rivera Letelier también publicó: «Fatamorgana de amor con banda de música» (1998), que obtuvo el Premio Municipal de Novela, «Donde mueren los valientes»(1999), «Los trenes se van al purgatorio»(2000), «Santa María de las flores negras»(2002), «Canción para caminar sobre las aguas»(2004), «Romance del duende que me escribe las novelas» (2005) , «El fantasista»(2006), » Mi nombre es Malarrosa»(2008), y «La contadora de películas»(2009).
En el año 2001, Hernán Rivera Letelier fue designado Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, por el Ministerio de Cultura de Francia.
En «El arte de la resurrección», el autor retoma sus locaciones geográficas más transitadas, en los que se crió y aprendió. La novela está ambientada a principios de la década del cuarenta, en los inhóspitos parajes del desierto chileno y sus oficinas salitreras, algunas de las cuales el escritor conoció como trabajador.
Esos duros parajes, en los cuales la gente está condenada a vivir miserablemente, en un clima hostil y crónicamente enfermos por la contaminación del polvo y la cal de las minas, interactúa un curioso personaje, mezcla de predicador, embaucador y demente.
El protagonista es Domingo Zárate Vega, quien se define a sí mismo como una suerte de reencarnación de Jesucristo y transita por los pueblos mineros de Chile, esos de los que nadie parece acordarse, pronunciando apocalípticas predicciones e intentando sanar los enfermos.
El autodenominado Cristo de Elqui, un Cristo pobre y chileno como él insiste en afirmar, es también un hombre con pasiones más mundanas, que gusta de la bebida y las mujeres.
Además de proclamar la salvación de la humanidad y leer pasajes de la Biblia, gusta de transmitir ideas ridículas y estrafalarias sobre los más diversos temas.
En su permanente travesía por los más olvidados parajes, recoge en un bar de oficina salitrera una historia que le otorga un nuevo propósito a su vida. Cuentan algunos mineros que en la oficina Providencia, vive una prostituta que venera a la Virgen del Carmen y que, casualmente, se llama Magalena, lo cual enciende la imaginación del peculiar predicador.
Desde ese momento, su proyecto es hallar a la mujer, con el propósito de convertirla en su discípula y amante. Luego, ambos divulgarán el advenimiento del fin del mundo.
Hernán Rivera Letelier elabora un relato entrañable, de hondo dramatismo pero, al mismo tiempo, dotado de un humor irónico y desencantado, que recrea magistralmente toda una época y un ambiente singular, valiéndose de una escritura tan brillante como elocuente.
(Editorial Alfaguara)
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