UN PASADO CON HISTORIA
La memoria siempre abreva del pasado, es tanto vasto e inalterable espacio temporal que se nutre de experiencias, sensaciones, triunfos, derrotas y frustraciones.
Así sucede con la peripecia de los pueblos, las personas y los colectivos sociales que comparten un destino común siempre irrenunciable, con sus inevitables claros y oscuros.
Obviamente, Uruguay no es la excepción a esta regla. Estado tapón por la voluntad de los imperios de otrora, nuestro país logró construir una sólida identidad que generó admiración y reconocimiento internacional.
Sin embargo, ese imaginario colectivo también se alimentó de mitos perdurables, en una suerte de idealización de nuestro estilo de vida y sistema democrático.
La realidad corroboró que el Uruguay igualitario nacido del discurso de los historiadores oficiales del pasado, no estaba disociado de la realidad de un continente que siempre padeció tentaciones autoritarias y ensayos neocoloniales.
En efecto, la dictadura aterrizó la quimera de la democracia invulnerable y laceró la conciencia colectiva de una sociedad que se creyó vacunada contra esas abominaciones humanas.
En «Una historia montevideana: memorias de la Banda Artola y Lejos de casa», el escritor Gualberto Trilles Merino elabora un libro de fuerte trazo autobiográfico, que mixtura su experiencia personal con la historia uruguaya.
Abogado de profesión, el autor fue un activo militante del Partido Comunista, que en 1973 pasó a la clandestinidad y en 1975 se transformó en uno de los tantos presos político que pobló las cárceles de la dictadura, hasta que recuperó la libertad en 1980.
Este primer libro, que se publica en el marco de la tradicional colección Lectores de Banda Oriental y es parte de una obra más extensa, atesora recuerdos y vivencias de la década del treinta y comienzos de los años cuarenta.
Mixturando el lenguaje coloquial con reflexiones de sesgo claramente testimonial, Gustavo Trelles Merino desanda los senderos del tiempo y de su pasado, que es, naturalmente, un territorio propio.
En ese contexto, el autor narra su historia a dos voces: la del niño que hace sesenta años iniciaba su experiencia de vida y la del adulto, que reflexiona sobre esas memorias que lo convocan.
Mediante un registro que privilegia el ángulo costumbrista de su historia real, Trelles Merino evoca afectos familiares y amigos, ambientes y situaciones.
Empero, su particular mirada no se agota en la mera recreación de la vivencia personal, sino que también se proyecta al mutable paisaje social de la época.
De su escritura emanan potentes imágenes y postales de la Montevideo de la década del treinta, sacudida por cruciales acontecimientos políticos: el golpe de Estado de Gabriel Terra, la solidaridad con los patriotas que lucharon en la guerra civil española y el ominoso advenimiento del fascismo y el nazismo, que tiñó de sangre al continente europeo.
El narrador alterna anécdotas personales con la memoria cultural de la época y la recreación de las tentaciones autoritarias que contaminaron a nuestro país.
La pluma del relator se desliza a través de los territorios de un pasado cargado de reminiscencias, que alude, por ejemplo, a la trouppe Oxford, a los Asaltantes con Patente de la década del cuarenta, a la inmensa mole del Graf Zeppelín que surcó el cielo capitalino, a las matinés de los cines de barrio y a los juegos infantiles.
«Una historia montevideana» es bastante más que un mero ejercicio autobiográfico. Es la reconstrucción de un fragmento crucial de nuestra historia, impregnado de encantos y desencantos.
(Edición de Banda Oriental)
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