La compleja relación entre Francia y Argelia por el pasado colonial llegó al Festival de Cannes
La proyección de la película, tildada de «antifrancesa» antes de ser dada a conocer, fue seguida por una conferencia de prensa de su director, Rachid Bouchareb.
«Sabía que las relaciones por el pasado colonial entre Francia y Argelia son todavía tensas, pero creo que la reacción y todas las cosas que se dijeron antes de que se viera la película me parecen excesivas», declaró.
Bajo controles severos de seguridad, los periodistas asistieron a la película que narra la vida de tres hermanos desde que comienzan los primeros movimientos independentistas en Argelia, en 1945, hasta poco antes de la independencia, en 1962.
Bouchareb, nacido en Francia de padres argelinos, presentó hace cuatro años también en Cannes «Indigènes», sobre la participación forzada de soldados norafricanos en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) al lado de los franceses, y que recibió el premio colectivo de interpretación masculina para los cuatro protagonistas: Jamel Debbouze, Roschdy Zem, Sami Bouajila y Bernard Blancan.
El punto más áspero de la denuncia es la parte en que Bouchareb revive la masacre de manifestantes argelinos en Sétif el 8 de mayo de 1945, el mismo día en el que París celebraba la victoria contra el nazismo.
Por otra parte, también en Cannes se proyectó un excelente filme de Estados Unidos sobre las mentiras de la Casa Blanca para llevar adelante su plan de declararle la guerra a Irak. «Fair fame», de Doug Liman, único filme estadounidense en concurso, está inspirado en dos best-sellers de la pareja que protagonizó una batalla contra la Casa Blanca por haberle mentido al mundo entero sobre la existencia de armamento nuclear en el Irak de Saddam Hussein.
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