"¿Y si te canto canciones de amor?" de Dino Armas, en el Teatro Stella

La navidad de Pachi y Fidel

Jorge Arias

 

 

Fidel (Marcelo Ricci) no le cantará nunca canciones de amor a Pachi (Verónica Caissiols), sencillamente porque no la ama; y no la ama, pese a la devoción que Pachi le profesa y a sus conatos de seducción, porque Fidel es homosexual.

Ha sido abandonado por Federico, quien al parecer ha emprendido una relación heterosexual que no le sienta; a su vez Pachi ha sido abandonada y perseguida por el insoportable Zacarías. Ante tantos contratiempos Pachi y Fidel, que comparten un techo y los gastos del diario vivir, deciden suicidarse juntos para Navidad.

Dino Armas ha duplicado la soledad de La Navidad de Harry de Steven Berkoff, que es su antecedente más inmediato. Están también las llamadas telefónicas que deben decir de una soledad asfixiante pero que aquí confirman, timbrazo a timbrazo, que la soledad puede valer más que la compañía y que también permite respirar mejor. Armas agrega unas canciones, que comentan la acción sin agregarle nada o casi nada, pero que con su solo ritmo contribuyen a erosionar al débil propósito suicida. Pero Armas no necesitaba de ninguna de estas variaciones para despegarse de Berkoff, porque está en las antípodas del rudo dramaturgo inglés.

Ninguno de los momentos que quieren ser terribles de otras obras de Armas como Pagar el pato, Cría cuervos o Se ruega no enviar coronas ha logrado ni conmovernos ni, mucho menos, convencernos, lo que sin duda habla a favor del buen corazón de Armas; y en este caso el propósito suicida, aunque dicho en los diez minutos en los que el espectador está dispuesto a creer cualquier cosa al dramaturgo, es muy poco convincente.

Le falta auténtica desesperación y esa extraña espiral con una sola salida, como el dibujo interior del caño de un rifle, en que se atorbellinan las almas suicidas cuando les llega la hora.

En cambio nos alcanza en las obras de Armas el apunte de lo real que parece a los ojos del mundo pequeño o modesto, como los problemas de una sirvienta o de un empleado o los vaivenes de un feriante, hacia los que llega una ternura inteligente y una mirada lúcida y comprensiva, algo en el estilo de La tregua de Mario Benedetti.

En esta obra hubiéramos querido saber algo más de los protagonistas, de sus trabajos y sus dificultades, distintas de las amatorias; algo de su economía, de sus sueños y de sus frustraciones; algo de sus familias, distinto de la madre insoportable que hace, a través del teléfono, la directora Elena Zuasti.

Como en todas las producciones de la directora, el ritmo es exacto, los intérpretes actúan adecuadamente, la música y hasta los temibles teléfonos entran a tiempo. Elena Zuasti suele realizar lo más con lo menos: en sus manos la delgada anécdota de Armas luce su simpatía humana, soslaya las inverosimilitudes, aparece creíble.

¿Y si te canto canciones de amor? de Dino Armas, con Marcelo Ricci y Verónica Caissiols, música y ambientación sonora de Alfredo Leirós, dirección Elena Zuasti. En Teatro Stella, sala 2.

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